lunes, 2 de diciembre de 2013

Casarse por amor

Y esta vez resucito una entrada del primer día que comencé el blog (26-08-2012), sobre algo de lo que se habla muy poco en los blogs de boda pero que es precisamente la clave del asunto: que nos casamos para dar un paso más, para comprometernos, para hacer de nuestra unión no un asunto meramente privado y romántico, sino algo oficial. Es decir, que casarse tiene un significado romántico o emocional, y también un sentido digamos "legal" o social.

Por supuesto, hacer una boda bonita y con detalles, que conviertan ese día [del "paso oficial"] en inolvidable para nosotros y también para nuestros invitados es importante, y es hermoso.

No es superficial engalarnarnos a nosotras y al lugar de la celebración, y hacer invitaciones bonitas, y tener un vídeo de boda precioso, en absoluto. Pero quizás sí roza lo superficial olvidarnos durante los meses de preparativos del trasfondo del asunto, y no hablar sobre ello. En este post que titulé en su día: ¡me caso! Pero esto... ¿qué significa? expongo algunas de mis opiniones. Particularmente, me alegra haberlo tenido claras ciertas cosas desde el principio, pero admito que, en más de un momento de locura bodil (y blogueril), parece que este motivo pasó a un segundo plano. Hoy por hoy, sé que no importa. No importa si un día te obsesionas con los broches de los zapatos de tu atuendo de novia si al día siguiente te ríes de ello. No importa si un día discutes con tu novio por algo relacionado a la boda y al día siguiente lo renegociáis y os reconciliáis. No importa si algún día te parece lo más importante del mundo que pongan un partido Barça-Madrid el día de tu boda (hablo con conocimiento de causa...) si cuando pasa el tiempo lo recuerdas con cariño.

Y al final, no importa si tu boda no sale exactamente como tú esperabas si cuando acaba la fiesta piensas: en este momento (ojala "el resto de tu vida" pero si no en el momento presente), estoy donde quiero estar.

Casarse es muuuucho más que cumplir la fantasía de los quince años de verse con un vestido de princesa e irse de vacaciones a un lugar de ensueño. Casarse es afianzar una relación. Es perder el miedo a hacerlo legal. Es unir a dos familias y dos grupos de amigos en una celebración que (snif! lagrimita) nunca más volverá a repetirse. Y casarse puede ser el primero de muchos proyectos compartidos en la pareja, y también una oportunidad para "pasar" de lo que digan los demás, y hacer lo que realmente deseas. Casarse, a algunas personas (entre las que me encuentro) conlleva experiencias muy interesantes y hace madurar.

Y ahora inserto el post que escribí en aquel momento (ufff, más de dos años ya...) sin retoques,

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26 de agosto de 2011 (a poco menos de 8 meses de mi boda...)

Muy bien.
Ya habéis dado el paso: Estáis enamorados y habéis decidido casaros.


Cotton Field Engagement Session
Meredith Perdue


Puede que sea él quien te lo haya pedido con un espectacular anillo de diamantes.

O puede que, simplemente y llegado un día, os hayáis puesto a hablar de cualquier cosa y, sin saber cómo, la conversación ha terminado con un "¿entonces qué? ¿nos casamos?".

A ti, como mujer, influida desde niña por el mundo de las bodas, o tal vez un poco ajena a todo este embrollo que supone hoy día casarse, te pasan por la cabeza miles de emociones desde la ilusión al agobio, pasando por la preocupación, la indecisión o el miedo. Pero en muchos casos, todas estas emociones se centran en un día único: el día de la boda. Ése para el que habéis puesto fecha, en el que te vestirás con el traje más caro que jamás hayas llevado y en el que habrá cientos de fotos para el recuerdo.


Vestirse de blanco... Ese sueño. Manuel Meszarovits

El día de nuestra boda es importante, y ha de ser especial para nosotras, pero realmente no es sólo el fin de meses de preparación sino el principio. El principio de nuestra vida común, en caso de que hasta entonces viviéramos separados. Y en cualquier caso el principio de nuestra vida como "marido y mujer" no como novios. [Y esto es lo verdaderamente importante, y lo que debe ser el motivo de la verdadera alegría.]

Así que cada vez que te sorprendas a ti misma pensando en que el pliegue del vestido no haya quedado todo lo perfecto que tú querías, párate, respira y piensa: "después de este hermoso día, empieza una luna de miel y toda una vida nueva que crear junto a mi marido, y eso es lo que definitivamente tiene que salir bien."

Así pues, antes de dar el paso y organizar una boda convencional, una boda bohemia, o una boda vintage, pregúntate a ti misma lo más importante: ¿es él el hombre con el que estás dispuesta a dar este paso? ¿Te hace verdadera ilusión pensar en una vida en común con él, o en formar una familia? ¿Te ves conviviendo a su lado, con alegría, con pasión o con tranquilidad, lo que busques?



via

Si en alguna de estas cuestiones respondes con un tímido "no" (no con dudas, las dudas son sanas y nos hacen plantearnos qué es lo que queremos), entonces pon prioridad en tu relación y deja el banquete, la decoración y la ceremonia para más tarde...

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Pues sí, novios y novias, la boda no es el "final", o de los preparativos o del noviazgo, es un auténtico principio, con la ilusión y el desafío (o sea, las dificultades, que existen, os lo aseguro) que esto conlleva.

Y no obstante, y a pesar de que en todo el post defiendo indirectamente el que la gente no se case por inercia sino que evalúe su relación, y que durante los preparativos no se olvide del "quid" de la fiesta... reconozco que mucho análisis tampoco es bueno. Es decir, no hay que esperar a estar "súper seguros" para dar el paso porque entonces esta decisión no se tomaría nunca. Supongo que la mayoría de las parejas se casan con todo el amor del mundo y sin saber lo que pasará después...

Así que al final decidir casarse es una empresa de riesgo como todo en esta vida, y por mucho que podamos planificar y prever y analizar, siempre habrá variables que se nos escapen.

Supongo que la mejor manera de tomarse una boda el matrimonio es encontrar ese difícil y delicado punto medio entre cuestionarse y cuestionar nuestra relación, y por otro lado, aceptar sosegadamente que nunca podremos estar completamente seguros de lo que el futuro nos depare.

6 comentarios:

  1. Tú ya sabes que estoy muy de acuerdo contigo prácticamente siempre. Me he emocionado recordando qué hicimos y por qué lo hicimos. Gracias por esatas dosis de realidad. La realidad también es preciosa.

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  2. ¡Cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando escribías el artículo :)
    Está claro que una boda perfecta por decirlo así tal cual no existe pero sí que lo importante es que se disfruta de todo y ver como todo lo que has estado preparando con todo el cariño se hace realidad.
    ¡Besitos!

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  3. estoy de acuerdo, la boda no es el final es el principio!..me ha encantado!

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  4. Hola,
    te descubrí hace un par de años a través de un foro de bodas en el que escribías, ¿te acuerdas :)? A principios de año decidí que ya tenía toda la inspiración para nuestra boda que podía soportar :D Y dejé de leer blogs. Pero ya me he casado y me acordaba mucho de ti: ¿seguirías escribiendo? ¿Cómo te fue tu proyecto de enero de trabajar la voluntad? Y aquí estoy, para ponerme al día. Veo con alegría que sigues en la brecha. ¡Y hasta tienes otro blog!

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    Respuestas
    1. Hola Alejandra! Claro que me acuerdo del foro! :D Bueno, ya estás casada?? entonces espero que cuentes tus experiencias! La verdad que mi proyecto de trabajar la autodisciplina ha estado muy presente a lo largo de todo este año. No he acabado de solucionar mi problema de "dispersión", pero sí he conseguido aprender mucho y encontrar algunas estrategias que me van. Desde luego, 2014 sigue siendo un gran año para seguir "entrenándome"!

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