¿Realmente un album de fotos es importante? ¿Hecho por fotógrafos profesionales o por amigos? ¿Merece la pena invertir el dinero en un buen fotógrafo (con prestigio, buen equipo, buen tratamiento de la imagen) o es algo secundario? ¿Somos de los que apreciamos la calidad de una buena fotografía, o nuestro gusto es más bien amateur?
Desde luego es cierto que las fotos, junto con el vídeo, serán los recuerdos más tangibles de nuestra boda. Cuando todo se haya acabado, en ese momento en que nos retiremos al dormitorio, la música pare y se apaguen las luces, sólo nos quedaran dos cosas: nuestros recuerdos y las imágenes. El vestido de novia, los pendientes, los zapatos, si no nos deshacemos de ellos también serán recuerdos para siempre, pero a diferencia de las fotos, no evocarán tantas sensaciones ni ofrecerán una imagen completa del día.
En mi caso particular, y en cuanto a fotógrafo de bodas, tuve poco donde elegir... Un buen amigo de mis padres es fotógrafo, además en mi pueblo, se trataba de un compromiso ineludible. Y la verdad, preferí no montar un escándalo y dejarme guiar en esta tarea. Mis padres tan contentos, y en el resto de cosas de la boda ya no tenían motivo para meterse.
(Y es que, al final, hay que quitar importancia a ciertos asuntos bodiles y ser realistas. A mí me habría encantado un lugar de celebración del banquete cerca del mar, o bien con un jardín inmenso y vistoso, como he visto algunos en plena sierra. O bien un hotel de ensueño de esos con lámparas de cristal, camareros con guantes y papel de arabescos en las paredes. Ni soy de costa ni soy de sierra ni soy de ciudad con buenos hoteles, así que había que buscar otras opciones... al final estoy muy contenta con mi elección, sé que no echaré de menos ni el mar, ni el hotel, ni la sierra; todo es cuestión de ser flexibles en nuestras decisiones y no obcecarse demasiado.)
Pero volviendo a la fotografía de bodas. La verdad es que mi fotógrafo, a pesar de no haber sido voluntariamente elegido, no me disgusta. He visto sus trabajos y las fotografías tienen calidad, aunque es un tanto clásico. Sabe hacer muy bien los posados y retratos (perfecto, ya dije que no concibo un album de boda sin posados bonitos en los que mi novio, yo y los invitados salgamos guapísimos), pero no tanto las fotos espontáneas. Hablamos con él y le pedimos que intente hacer alguna de esas fotos que parecen robadas (y que en realidad son posados dirigidos, y no tienen nada de fácil, no lo olvidemos). Sorprendentemente, ha acogido bien nuestras propuestas, nuestras ideas; el otro día nos quedamos hablando mi novio y yo con él más de una hora, hubo feeling... Y eso, para mí, ya es la mitad de lo que un proveedor puede ofrecerme: buen trato y conexión (¡chicas, fiaros de vuestra intuición!).
Con el vídeo de bodas sí que he dado más vueltas (e incluso he cambiado de opinión, perdiendo una fianza, pero esto es dinero ganado al final). Ya hablé aquí de mis opiniones y sensaciones a la hora de contratar un vídeo de bodas, por si servían a las futuras novias. En este caso, quiero algo mucho menos convencional, más dinámico, más "montado" ¡espero que el reportaje me guste!
Tanto para el vídeo, como para la fotografía de bodas, hoy en día no sólo está la opción de contratarsus servicios para el día de tu boda Y YA. Hay otras dos tendencias que me encantan y que están cada vez más de moda: el reportaje preboda y el reportaje postboda. En el vídeo este reportaje suele consistir en una entrevista previa a los novios, o incluso en un "save the date" en el que los novios comunican su deseo de casarse y el día de la boda.
Pero la tendencia más fuerte de los reportajes preboda, es sin duda, el reportaje fotográfico.
En realidad, para hacer una sesión preboda realmente no es necesario querer casarse o estar en vísperas del día B. En teoría, estos reportajes surgieron para que el fotógrafo y los novios se conociesen un poco antes del día de la boda y se eliminaran los nervios al posar. Pero hoy en día, un reportaje preboda es toda una sesión de fotos de pareja, románticas y divertidas, bien por los rincones más inhóspitos de tu ciudad o en algún paraje encantador de los alrededores. Creo que cualquier pareja que quiera tener unas fotos profesionales y llenas de encanto de ellos mismos, debería animarse con uno de estos reportajes, antes de la boda o en cualquier otro momento. ¿No os parecen fantásticas las fotografías con las que estoy ilustrando este artículo?
Me gustan estos reportajes porque todo está permitido: posar vestido de traje, en vaqueros, disfrazados, en la playa, en la montaña, en un bar, en un escenario vintage preparado expresamente para la sesión, o en medio de un campo de trigo...
Además, también es una opción asequible para hacerte unas fotos con ese fotógrafo con el que sueñas que vive a 400 km de distancia de tu sitio de residencia y al que contratar para todo el día de tu boda, por desplazamiento y por duración de la sesión, te saldría mucho más caro. En este caso, podéis hacer una escapadita tu novio y tú al lugar de trabajo del fotógrafo; aprovecháis el viaje para hacer turismo y os lleváis un fabuloso reportaje a la vez.
Por supuesto, la importancia de estos reportajes varía para cada uno: para algunos, les bastan las fotos de viaje que se hacen con sus parejas, incluyendo ésas en que uno de los dos coge la cámara y fotografía los rostros. Para otros, merece la pena gastarse una cierta cantidad de dinero y tener un album de mayor calidad. La última moda son reportajes de preboda desenfadados, espontáneos, en algunos se prima el paisaje y el decorado más que los novios. El caso contrario sería hacerse un retrato profesional en un estudio de fotografía, los dos juntos o por separado.
En este, como en todos los casos, es importante no dejarse deslumbrar por las modas o las tendencias, y elegir lo que de verdad signifique algo para nosotros: sea el reportaje de bodas soñado más in (¿el precio es un problema? si te hace ilusión no te compres un sofá nuevo y empléalo en las fotos), o unas fotos intimistas que tú misma has decidido hacerle a tu pareja en una tarde de verano.
Si elegís hacer un reportaje preboda, sólo un consejo máso: inspiraos en las revistas y en la red, cuanto más mejor, pero a la hora de la verdad, olvidad todo lo que habéis visto y seguid vuestras preferencias. Incluso si esta preferencia es no hacer reportaje preboda y comprar un ordenador nuevo.
Y para mañana... la posboda y un poco de mí.
Imágenes: Este reportaje de Aves photography.