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sábado, 18 de mayo de 2013

Momentos de complicidad el día de la boda

Una de las mejores cosas de organizar una boda, son esos momentos cómplices y divertidos que se comparten con las personas que están a nuestro alrededor.

Creo que la mayoría de las personas que se han casado, recordarán con cariño esos ratitos pasados con su pareja en los que fantaseaban con su viaje de luna de miel, con su vida en común o con el día de la boda. O las horas invertidas en planear cada uno de los detalles del gran día: el ir a elegir las invitaciones, las alianzas o la búsqueda del fotógrafo de la boda. Por mi parte, recuerdo muy bien esos findes fríos del invierno en que mi pareja y yo nos preocupábamos de todos estos menesteres.

Pero aunque mis principales preocupaciones las compartí con mi pareja, también recuerdo de forma muy especial esos momentos de ilusión con amigas y compañeras que se casaban el mismo año que yo. No sólo compañeras físicas, sino también virtuales. Al fin y al cabo, yo era una de esas blogueras/foreras que se pasaba medio día en Internet intercambiando experiencias y consejos, y leyendo las opiniones de las demás.

Los preparativos son una etapa muy especial de las bodas, y nunca insistiré lo suficiente en lo importante que es compartirlos con las personas que nos rodean. Os sorprenderéis de lo agradable que resulta para otra persona acompañaros a elegir vuestras cositas de novia. A este respecto, recuerdo que cada vez que me llegaba un paquete a casa (pedí varias cositas de la boda por Internet) esperaba que estuviera mi hermana conmigo para abrirlo juntas. Me gustaba ver su cara de sorpresa, junto con la mía. Para mí, no era igual abrir los paquetes yo sola que con su compañía.

Y luego llegan las despedidas de soltero, y las fiestas, y por fin... el día de la boda. Y una vez más, ese día está salpicado de momentos especiales con amigos y familiares que asisten a nuestra boda y se ilusionan con nosotros. Algunos hechos y sentimientos que suceden ese día, lógicamente no se pueden prever. Pero en otros casos, creo que es posible "provocarlos" un poquito.

Por ejemplo, ¿por qué no, antes de salir de casa, invitar a tus mejores amigas y amigos, esos que están contigo en ese momento tan especial de "vestir a la novia o al novio" a una copita de champagne y brindar todos juntos? Creo que en esos momentos en que los novios suelen tener un ligero nerviosismo, nada mejor para aliviarlo que unas risas y un último brindis de soltero con los amigos. Ved las siguientes fotos, a mí me encantan.


bern wedding06 Bern wedding with Laura & Raphael

lunes, 19 de marzo de 2012

Porque no todo es el amor romántico

Estoy aquí después de haber vivido un fin de semana más intenso, divertido y sentimental del que podría imaginar. Han sido un montón de emociones, un ambiente muy festivo y un continuo reír, bailar y pasarlo bien.



Una fiesta que no estaba anhelando en este último mes de preparación de boda en el que cierta ñoñería y preparación de detalles bodiles forman mi día a día. Y me ha alegrado alejarme un poco de esto, de la parte estética y organizativa de la boda, incluso de la parte más romántica, para reencontrarme con la frescura de la amistad y de las fiestas un poco locas. :)

Me digo...

Que mi boda comienza con una celebración solemne y emotiva, sigue con una sesión de fotos románticas, luego con un banquete rico... pero tiene que acabar, necesariamente, con una fiesta en toda regla. Así que la música adecuada, las bebidas y otras condiciones, no pueden faltar...



Que los amigos estuvieron ahí, están ahí, y que es necesario que sigan estando ahí. Y ya no sólo con mails, llamadas, mensajes o charlas en el facebook. Es necesario seguir haciendo escapadas juntos, cenas, salidas. Es necesario seguir apareciendo reunidos en nuevas fotos, y así ir viendo cómo van cambiando nuestras caras con el tiempo.

Como me dijo una amiga: esperemos que con este paso tan importante que vas a dar no perdamos una amiga, sino que ganemos otro. Of course, ¡esa es la esencia!



Y también me digo que el amor de pareja no debe ser excluyente, incluso cuando se tengan hijos. Dar todo el amor a tu familia, y no dejar nada para el exterior, acabaría ahogando el amor, matándolo. El amor, cuanto más se tiene, más se reparte. El amor no puede confinarse, tiene que expandirse. Como dicen estas bellas palabras de un texto que he encontrado por Internet y del que no sé su autor:

"Amaos siempre, con generosidad. El amor no tiene medida. Amaos sin condiciones. Y amad a todos, no encerréis el amor en vuestro hogar. El amor en exclusiva acaba enfermando.


Abrid vuestro corazón a todos. No os encerréis en vuestro hogar, ni siquiera en los hijos. El amor no se pierde ni se debilita al extenderlo. Todo lo contrario: cuanto más se da, más se tiene. Aquí fallan las matemáticas."


 
¿No lo veis un texto precioso para incluir en vuestra ceremonia de bodas, y hacer que todos aquellos que han dedicado esfuerzo, tiempo y dinero a acompañaros se sientan más incluidos en vuestras emociones?

En momentos de preboda como este, sentimos que el amor a nuestra pareja nos eleva un poco por las nubes. El matrimonio, representado por los primeros días de convivencia, me parece un sueño muy dulce, lleno de pequeños detalles nuevos y emocionantes. Pero no quiero dejar de lado el resto de cosas que también soy: soy hija, soy hermana, soy trabajadora en la sociedad, soy vecina de un pueblo, soy yo misma... y soy amiga de mis amigos.

¡Feliz comienzo de semana!

martes, 17 de enero de 2012

# Consejo 3 # Comparte tu boda

La boda no será enteramente tuya (o mejor dicho: vuestra, ¡que se me olvida incluir a la otra mitad!). Si así fuera, tú y tu prometido, huiríais a la orilla del mar, os alquilaríais un barquito con su correspondiente oficiante y una noche, en medio del mar y bajo las estrellas, os comprometeríais amor eterno (ufff, me acaba de venir esta idea a la cabeza y es tan romántica que como me canse mucho de mi boda la llevo a cabo, jeje).

La boda es vuestra principalmente, y de todos los invitados secundariamente. La boda también es, en parte, de los padres. Y de los suegros. De los hermanos y hermanas, de los padrinos de la boda, de las amigas y los amigos del alma. Y por extensión, la boda es de los invitados que habéis decidido que os acompañen en vuestro día especial.

Así pues, la boda, y especialmente los momentos previos a la boda, son para compartirlos.

Créditos: Komninos Photography


En principio, cualquier novia (me incluyo) tiende a pensar que la boda puede ser una molestia para la gente que está fuera de su círculo familiar más cercano. Piensa que invitar a una amiga a ver sus zapatos de novia, a la prueba del maquillaje, o pedir a algún familiar que se encargue de aspectos logísticos (recoger a ciertos invitados que llegan de fuera, llevar el coche, llevar los detalles) es un incordio que hay que evitar.

En estos pocos meses de novia que llevo, he descubierto otra visión muy distinta de las bodas. Lógicamente, hasta ahora yo había sido invitada a aproximadamente una decena de ellas en los últimos tres años. Nunca imaginé que una novia pudiera necesitar tanta ayuda o apoyo, que una boda llevase tantos preparativos, ni tampoco que lo que había detrás de "la fiesta" a la que asistíamos pudiera ser tan bonito.

Tampoco me había parado a pensar en que, cuanta más implicación hay en cualquier evento, más se disfruta. Es simple, pero cierto. Implicar a una persona en tu boda (por supuesto, sin pasarse ni ser pesadita) no es un fastidio o una molestia, es todo un honor. Y es también un disfrute para la persona que se ve implicada.

Ahora mismo lo pienso y me encantaría que mis amigas ya casadas hubieran compartido conmigo las tardes de búsqueda de zapatos, vestidos, pendientes o prueba de peluquería. Me habría gustado que me hubiesen comentado cositas sobre las invitaciones, o los detalles, que me enseñasen las lecturas para su ceremonia. Porque en las bodas que más he participado, es en las que más he disfrutado, bien es cierto. He participado en las bodas de mis amigas cuando he ido a su casa a vestirlas o a verlas salir por la puerta con su padre bajo el brazo. Cuando he leído en la ceremonia (al principio me da cierto corte cuando me lo ofrecen, pero en el fondo estoy encantada). Cuando le hemos echado una mano con los invitados. ¡Incluso cuando la hemos ayudado a ir al baño!


via

Porque participar no sólo hace feliz al que pide un favor, también al que lo ofrece. Y, por mi parte, no quiero privar a mi círculo más cercano de esos sencillos placeres que tienen los preparativos de la boda de alguien querido. Mi hermana, esta tarde, ha disfrutado probándose mis zapatos de novia; ha caminado con ellos y nos hemos reído un rato. A una de mis mejores amigas casi se le saltaron las lágrimas cuando me vio con el vestido puesto. Y el otro día de comprar con mis padres (el traje de la madre de la novia, el traje del padrino) fue muy divertido. Mis tías no paran de hablarme de tocados y de pamelas (les he "obligado" a que se atrevan y lleven uno, jeje) y mis amigas no dejan de especular sobre cómo será nuestra despedida...

En fin, que las bodas son para compartirlas, y no debemos pensar que pedir un favor o una opinión vaya a desagradar al otro, más bien al contrario.

A este respecto, quisiera finalizar con una experiencia propia que me parece muy ilustrativa de esto que acabo de decir. Fue con mis tres mejores amigas, estábamos las cuatro una tarde de verano en que coincidía que teníamos vacaciones, compartiendo un helado en una de las cafeterías de mi pueblo. Hablábamos un poco sobre mi boda... y comentábamos aspectos de la boda de una de mis amigas que se casó hace algún tiempo. Es decir, la situación era: una casada, una novia prometida (¡yo!) y dos solteras pero con relaciones largas y -según mi opinión- a puntito de caer en el matrimonio.

Mi amiga nos estuvo contando un poco de su vestido de novia; cómo era, dónde se lo hizo. Yo le pregunté inocentemente: ¿y quien fue contigo a la prueba? ¿tu madre, tu hermana? Ella se quedó un poco seria y nos dijo: no, fui yo sola.


via

Entonces estallamos las demás en gritos:  ¿¿¿¿¡¡¡¡¡cómorrrrrr!!!!!????? ¿¿¿¿¿¿¡¡¡¡¡Qué fuiste tu sola!!!!!????? Mi amiga nos dijo que sí, que fue a dos de las pruebas ella sola y a la última se llevó a su hermana. De inmediato nos tiramos de los pelos y le dijimos que por qué no nos había avisado. Que no debería haber ido ella sola teniéndonos a nosotras como amigas. Su respuesta no se hizo esperar: pues porque no quería causar molestias... Es cierto que cada una estábamos en un punto de la geografía española y no nos habría sido fácil coincidir en horarios y fechas ¡¡pero seguro que habríamos podido ir!! Para algo tan importante como la elección de un vestido de novia, habríamos sorteado todos los obstáculos para estar allí, al lado de nuestra amiga.

Ella, por pudor, no nos había avisado, previendo que iba a ser una molestia para nosotras. ¡Y eso casi no se lo perdonamos! Al final las cuatro amigas nos calmamos y llegamos a esta conclusión: que somos amigas, que basta de pudores, que hay que decir lo que se necesita y que estar al lado de la otra en un momento tan delicado y bonito es lo fundamental.

Así pues, futuras novias: no dudéis en compartir los momentos mágicos antes, durante y después de vuestra boda; compartir la alegría, la ilusión y las compras.

Y acompañantes: seguid con ilusión el camino de las futuras novias; si ya os habéis casado, guiándolas y aconsejándolas en todo lo posible; y si no, disfrutando con ilusión e inocencia el período que quizás alguna vez también sera el previo a vuestro día.



P.D. Evidentemente, los foros para novia surgieron por algo. Son lugares donde chicas, tanto casadas como en vísperas de hacerlo, comparten sus consejos, inquietudes y sus preparativos en general, con mayor o menos detalle. Ya sabes, si a tu alrededor los tienes a todos un poquito cansados de escucharte y compartir tu boda, dirígete a los foros donde todas las chicas estarán como tú. Pero ten cuidado, porque engancha ¡y mucho!

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