Hace unos días escribí una entrada sobre un pequeño gran descubrimiento: que existen (y bien extendidos que están)
adornos para personalizar los zapatos más sencillos. Y entre mis zapatos sencillos destacan los color blanco roto que formarán parte de mi atuendo de novia.
Mis zapatos son cómodos, de piel, con una línea que me gusta, además estaban muy bien de precio; pero siempre había pensado que eran un poco sosos. Quería añadirles algo que les diera personalidad (por mí, los hubiera forrado enteramente de glitter dorado, pero quizás hubiera sido pasarse...) sin que fuera permanente, y cuando vi los broches para los zapatos pensé: voilà!!
Y mirad, tenía
casi-casi pedidos unos de ellos.
Pero no sé si van del todo con el estilo de mis zapatos, que son abiertos de la parte de los dedos, de piel y con un colorcito un poco oscuro...
Cuando fui a la primera prueba del vestido, observé que los zapatos no se me veían nada de nada. Ni siquiera al andar (el cancán siempre va por delante, impidiendo que la falda se meta entre las piernas). Fue entonces cuando me pregunte... ¿y merece la pena darle más vueltas? ¡los zapatos de novia no se ven!
Quien lleva unos Louboutin o unos Manolo Blahnik para su boda, supongo que lo hará para tenerlos de fondo de armario porque lucirlos ese día, poco. A no ser que te levantes el vestido y te eches una de estas fotos que tan de moda están entre los fotógrafos de boda, los zapatos es que no se lucen nada nada.
La principal misión de los tacones altos, creo yo, es subir centímetros a las novias bajitas como yo. Así que cuanto más cómodos y más discretos puedan ser, mejor. De todas formas, por todas es sabido que las novias raramente terminan el día de su boda con los zapatos con que lo empezaron; se recurre a las clásicas cuñas de color blanco que son comodísimas...
¿Y dónde quiero ir a parar, después de estas observaciones que todas sabéis...? Pues que cuando a una le quedan DÍAS para su boda, todo empieza a clarificarse y ve cuáles son las cosas que realmente tienen sentido. ¿Y por qué digo esto? Porque cuando quedan seis meses para tu boda, por ejemplo, haces una lista enorme de cosas que te gustaría tener y que te parecen imprescindibles: unos zapatos de novia muy bonitos y de color para tenerlos de fondo de armario, una percha personalizada para colgar el traje de novia, unas copas especiales para el brindis, un libro de firmas molón, una lámina con vuestros dos nombres, un perfume nuevo, iniciales de novios (para una sesión preboda, por ejemplo), pomperos para la salida de la iglesia, mil y un artículos para decorar el espacio de celebración y el lugar del convite, etc, etc.
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| Percha personalizada, via |
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| Pompas a la salida de la iglesia, en vez de arroz via |
Es decir, al principio es fácil
quererlo TODO, todo lo que vemos en los blogs, en las revistas, en los catálogos. Todo lo que está inventado en cuestión de bodas. Y tienes una idea clarísima de cómo han de ser los complementos: los pendientes,
de perlas; el ramo,
de peonías; los zapatos,
de firma y dorados... Ya expliqué alguna vez que casi todas mis opciones previas se habían incumplido finalmente :)
Pero luego te das cuenta que no es necesario tenerlo todo, sino elegir lo que más te gusta, o lo que tienes más a mano, lo que encuentras. Yo encontré unos zapatos cómodos, bonitos y baratos; iba con mis padres y mi hermana y a todos nos pareció bien. No llevar los zapatos de firma que siempre soñé para "ese día tan especial" no va a suponer ningún cambio sustancial ni en mi look nupcial (que no chicas, que los zapatos no se ven, seriously) ni en mis sentimientos. Ya me los compraré en otra ocasión, habrá muchos más días señalados en mi vida en los que estrenar cosas preciosas.
Del mismo modo, no necesito tener globos dorados para decorar el exterior del restaurante (era nuestra idea inicial), ni mariposas de papel para las copas de los invitados con sus nombres, ni un tocado "de alta costura" (me habría encantado sustituirlo por el velo en el baile), ni que todos y cada uno de los accesorios sea personalizado y diferente. No, no necesitamos tanto... Tanto mi novio como yo, ya hemos elegido suficientes cosas para hacer que nuestra boda sea tal y como la imaginábamos: convencional pero diferente, con muchos detalles, distinta en cuanto al menú y la decoración, con una ceremonia muy cuidada y personalizada y los momentos emotivos justos después del banquete.
(
Creo que dentro de poco voy a dedicar un post no a lo que me he dejado en el tintero, sino a los detalles que hemos elegido para nuestra boda, por si os sirve de inspiración)
Así que bloggers, futuras novias, casadas... Preparar una boda es algo maravilloso, es sumergirte en un mundo de fantasía horas y horas, y al principio queremos tenerlo todo, y comprarlo todo, y que cada mínimo detalle sea especial y diferente... Pero todo no se puede. Y además, es necesario dejar una buena parte de energía para lo que en realidad es más importante: estar serenos, enamorados, felices y relajados para ese día.
Sirva como idea final lo que me dijo el sacerdote cuando le comenté la posibilidad de poner música de fondo de piano durante el momento de nuestros votos: "no, yo no lo aconsejo en absoluto; lo que os vais a decir es muchísimo más hermoso que cualquier música".
Y es que hay cosas que son tan bellas que no hace falta adornarlas ¿verdad?