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sábado, 25 de octubre de 2014

No todas las novias somos modelos

Las novias, por lo general, no somos modelos. Las novias somos personas normales, con nuestras medidas normales, más o menos fotogénicas (según tengamos Instagram o no), y nadie nos ha dado un cursillo para saber movernos, sonreír, desfilar, "salir bien" o posar, en general.

Estas chicas cuya imagen os pongo debajo son preciosas, y lleva vestidos preciosos y originales de Nicolás Costura, pero NO son novias en su día B. Son modelos que posan para un reportaje fotográfico que podéis visitar aquí.


A través de queridavalentina,

Bueno ¿y por qué hablo sobre esto? Porque la verdad que la mayoría de lo blogs sólo muestran fotos de bodas perfectas (o de alto presupuesto, o de personas muy creativas que tienen mucho conocimiento de diseño gráfico y mucha maña con los DIYs) y de novias preciosas, delgadas y estilosas, acompañadas por novios elegantes que parecen modelos. ¿Qué pasa con las novias convencionales? ¿Acaso no van también preciosas, dentro de sus medidas?

Lo cierto es que es bonito ver fotografías coronadas por una pareja guaya, elegante y con sonrisas perfectas, pero la vida real es mucho más rica que eso... Es por esto que hoy he decidido publicar en el blog, en mi artículo de vuelta después de unos meses de descanso, algunos reportajes de novios más "normales", menos perfectos. Aquí os refiero solamente una pequeña muestra, pero la verdad es que he visto estos reportajes (y otros) despacito y son pura delicia... Escenas muy emotivas, enormes sonrisas, y una estética muy distintiva en cada caso.

Así pues, os presento cinco ejemplos de bodas para todos los gustos, tamaños y sabores. Porque ni las novias ni los novios tenemos que ser modelos, y porque para pasar un día inolvidable e inundado de amor (de nuestra pareja y de nuestros familiares) lo que menos importa son los estilismos o las medidas.

¡Allá voy!

martes, 11 de febrero de 2014

Una boda de verano a los pies de la Alhambra

Hace unas semanas me llegó un inesperado y sorprendente mail a mi correo... Una pareja de novios, Juanma y María José, lectores de mi blog y que me enviaban las fotografías de su boda ¡con una crónica preciosa!

La verdad es que me encanta ver reportajes de bodas reales, "convencionales pero diferentes", bodas muy nuestras... Recuerdo en mi etapa forera de bodas que me pasaba literalmente horas viendo fotografías y leyendo una crónica tras otra. Por eso para mí es muy especial compartir esta boda con vosotros, para que os inspiréis, cojáis ideas y disfrutéis de la magia de esta boda "sueño de una noche de verano", como la han apodado sus protagonistas.

Os adelanto un par de ideas que a mí me han inspirado mucho: la primera, hacer una cena tipo cóctel en vez del clásico menú completo en mesa; y la segunda, una decoración sorprendente muy floral en un antiguo palacete andalusí.


miércoles, 29 de enero de 2014

Las doce cosas que mi yo actual le diría a mi yo de novia (parte 2/2)



Siguiendo con el post que empecé algunos días (aquí la primera parte), estas son las doce cosas que, tras casi dos años de haberme casado y aún más tiempo de empezar a organizar mi boda, le diría a mi yo de aquellos momentos.


7. Nena, no te sientas cursi; estás en tu papel de novia.

Pues sí. Las bodas son románticas, y las bodas en casi todos los casos son cursis. Y no, no me digas que la tuya NO lo es porque vas con un ramo de flores silvestres en vez de uno de peonías o rosas blancas, porque tu vestido es liso de seda y no de encaje, o porque para celebrarlo habéis elegido un edificio industrial y decoración de papel en vez de la clásica iglesia. A ver, que por mucho que queramos inventar y hacer original en las bodas (cosa por la que abogo, por supuesto) al final no deja de ser una celebración romántica, en nombre del amor, donde nos vestimos de princesas (sea cual sea el concepto que cada una tiene de princesa), preparamos un buffet o un banquete y damos regalitos y golosinas.

Así que ¿que hay de malo en saberlo de antemano y... disfrutarlo? Personalmente, no me gusta que las personas de tu alrededor critiquen si quieres llevar una corona de flores o quieres adornar el sitio de celebración con lacitos y flores de color pastel. Si una quiere ser cursi, o blandita, o como se quiera llamar, este es el momento perfecto. Si una quiere enseñar con orgullo su anillo de prometida, o llorar cuando se haya probado el vestido de novia (su vestido), está en todo su derecho. Como dice Martina, en este post que me ha hecho mucha gracia, toda novia lleva una "Bridezilla" dentro... :-)

Yo particularmente, conecté con mi lado cursi y "ultra-femenino" en esa etapa de los preparativos. Y como se dice en mi pueblo, a mucha honra.


A selection of A's Faves of B's (2)
Holland Photo Arts. via

lunes, 13 de enero de 2014

Las doce cosas que mi yo actual le diría a mi yo de novia


Quisiera empezar el año con un post "contundente". Tengo otros en borradores (entre ellos, la crónica de una boda preciosa que me mandaron hace un par de meses), pero quería para este primer artículo del año algo muy personal y que resumiese lo poco o mucho que he aprendido desde que empecé mi andadura como novia.

Hace tiempo que empecé esta lista de consejos, recomendaciones o como lo queráis llamar. Ya he dicho alguna vez que no es conveniente seguir a ciegas los consejos de los demás, pues cada uno partimos de diferentes situaciones, y lo que es una ayuda para unos puede ser una contraindicación para otros (por ponerlo en forma de metáfora: se puede dar agua a un sediento, pero no a alguien que se está ahogando). Así pues, tomaos esta lista como lo que una amiga, en un momento de charla personal y sin intentar cambiaros de idea, os diría si le plantearáis esta interesante pregunta:

¿qué cosas tu yo actual le diría a tu yo de hace meses, cuando eras una novia?

miércoles, 28 de agosto de 2013

¿Malva en una boda?

Si me dijeran qué color no utilizaría ni en sueños para una boda, creo que diría el malva o violeta. Es un color bonito en pequeñas dosis, pero que me parece deprimente si es muy vistoso. He visto dormitorios pintados en este color y... por dios... no puedo pensar que exista un lugar más nostálgico para dormir.

Y sin embargo, llevo mirando bodas esporádicamente bastantes meses, y repasando el otro día mi antigua lista de favoritos (y borrando muchos de esos lugares que en su momento tildé de "imprescindibles" y que finalmente no visité), me encontré con imágenes como esta: un ramo absolutamente precioso, de esos que miras con detalle y piensas "qué maestría hay detrás de esas manos que lo han hecho posible"


Projectwedding blog via

domingo, 25 de agosto de 2013

Temporada de bodas

Septiembre es la nueva temporada de bodas.

Es un mes aún cálido, y luminoso, pero no tanto como sus predecesores julio y agosto, en los que aguantar con el maquillaje sin derretir y el peinado sin deshacer por el sudor es todo un reto...

Para mí este año, septiembre es mi temporada de bodas particular, nada más y nada menos que asisto a cuatro bodas diferentes, y a diferencia del año pasado, las cuatro bodas muy muy cercanas: buenas amigas y familiares muy directos.

En estos días, estoy ciertamente con los preparativos de la boda, aunque no sea la mía: ultimando las últimas compras (puesto que tengo ya varios atuendos de boda, sólo he necesitado un par de zapatos y un nuevo vestido que ha sido toda una ganga), pidiendo cita en las peluquerías, organizando (y disfrutando) despedidas de soltera, poniéndome deacuerdo con mi marido para nuestros trajes (me encanta que su corbata vaya a juego con mi vestido) y sobre todo, compartiendo con las novias sus preparativos y desvelos sobre el gran día.

lunes, 8 de abril de 2013

No es nuestra única oportunidad.

Hace unos momentos leía este artículo de A practical wedding, cuyo título me ha impactado (This isn't your last change). Habla de ese consabido tema que las ya casadas conocemos bien (porque lo hemos experimentado en nuestra propia piel) y las futuras novias piensan de vez en cuando:

¿El día de la boda es MI día o NUESTRO día? Puesto que es sólo una vez en la vida (o eso queremos la mayoría), ¿tiene que ser y salir todo perfecto?

¿Qué pasa si elijo algo "incorrecto" o que luego no me gusta?

¿Qué pasa si al año de casarnos voy a una boda, o la veo por Internet, y pienso con nostalgia que ha sido más bonita que la mía?

¿Qué pasa si una vez casada, descubro el que sería mi vestido perfecto, las ideas más geniales para los invitados, el videógrafo o fotógrafo de bodas que hace justo lo que yo quería y en su momento no encontré?

sábado, 23 de marzo de 2013

Zapatos de novia ¿qué hacer con ellos?

Mis zapatos de novia están palideciendo en el armario... Y a veces pienso que me gustaría hacer algo con ellos.

Veréis, cuando yo pensaba en mis zapatos de novia, me imaginaba unos muy bonitos y cómodos a la vez, con plataforma y hebilla, y en algún color que no fuera de la gama del blanco al marfil. De todos los zapatos de novia de color, mi sueño eran unas maravillosas sandalias doradas (dorado y con glitter) o en color nude (¿hay acaso un color más delicado y perfecto?). Algo parecido a estas doradas de Jimmy Choo:
Jimmy Choo
O estas monísimas (y parece que comodísimas) de MiuMiu

viernes, 8 de marzo de 2013

"No me gusta posar, ¿qué hago?"

Seguro que algunas de vosotras tenéis esta pregunta molesta flotando por vuestras cabecitas.

Las personas que tienen una gracia natural para seducir a la cámara, y que no se sienten incómodas posando o dejándose llevar por el momento, no tendrán ningún tipo de problema el día de su boda. Mucho menos esas personas fotogénicas, que siempre salen bien aunque estén despeinadas u ojerosas (¡¡arrgghh, tengo amigas así!!), y que una como servidora odia secretamente por este motivo.

Porque yo, queridas, me encuentro más bien en el lado contrario. En el lado de las que ante las fotos hacen un gesto raro o un guiño desfavorecedor. Y en el lado de las que dicen que, por lo general, al natural están mucho mejor... Para mi tranquilidad, hay personas que opinan esto mismo, que las fotos no me hacen justicia, lo cual me hace sentir mucho mejor.

Meses antes de la boda tenía esta pequeña preocupación en la cabeza: de poco servirá un buen fotógrafo y un buen videógrafo de bodas, si yo por lo general "suelo salir mal" en las imágenes estáticas o en movimiento. Además, a mí siempre me ha dado mucha vergüenza posar ante las cámaras... Soy de ésas que cuando va a ver las fotos y el vídeo de novia a casa de una amiga, se siente incómoda cada vez que aparece en las fotos o hablando-riendo-bailando ante la cámara.

jueves, 28 de febrero de 2013

Nieve



Vaya ¡cómo nieva! Estoy sentada justo enfrente de una ventana, estudiando y escribiendo (ya sabéis, la tesis) pero no me puedo resistir a parar un momentito y disfrutar del espectáculo.

Ya, lo sé, soy una privilegiada. Privilegiada por trabajar desde casa y no tener que moverme de aquí. Por poder contemplar esta nevada desde mi cálido y cómodo hogar. Me acuerdo de las personas que tienen que conducir, o venir andando desde la oficina con la que está cayendo... Sé que la nieve es incómoda para muchos, lo sería para mí si trabajase fuera de casa.

Pero qué queréis que os diga... en mi condición actual, que también es la de otros muchos que pasan el día dentro de casa estudiando o con sus pequeños negocios, esto es una gozada, una auténtica gozada...

Podría pasarme los minutos y las horas viendo de nevar y escribiendo en mi portátil; como os digo tengo la ventana justo detrás del mismo, por lo que incluso veo la nieve caer mientras estoy deletreando y mirando a la pantalla. Los techos de los coches ya están blancos. El árbol de enfrente ofrece un aspecto precioso, las ramas desnudas cubiertas por una delicada capa de hielo.

La nieve y las bodas me recuerdan a esto

via

Y me recuerdan que una de mis fantasías de juventud podría haber sido casarme en invierno, en un día muy frío y nevado, para poder lucir un precioso abrigo largo blanco. Me hubiera sentido una auténtica reina-novia, una reina de las nieves joven y glamourosa.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Rosas del sahara para bouquets chic



Hace mucho que no escribía un post sobre flores. Creo que uno de los aprendizajes más fructíferos que llegué a cosechar como "novia en proceso".

Escribir este post me transporta en parte, a esa etapa: donde mis objetivos personales y profesionales estaban paralizados, y cuando acababa de hacer las tareas y trabajos básicos para mi subsistencia, empezaba mi segunda vida: la vida de las compras, de fantasear con mi boda y de Internet. (Aisss... qué recuerdos... me parece ahora tan lejano todo eso...) A veces aún me sorprende ese "subidón" bodil de entonces, y esas ganas que tenía entonces de hablar con mi novio y con mis amigas casaderas de la red de flores, tocados, vestidos, decoración y reflexiones matrimoniales.

Los tiempos han cambiado, y afortunadamente ahora tengo otros proyectos y aspiraciones interesantes que son igual de intensos que en mi etapa de pre-boda. Sin embargo, he de decir que no tienen ese aura de romanticismo tan visual como las cositas de la boda :-) Que de autodisciplina no hay esas imágenes tan bonitas!

Así que hoy quería recordar un poquito todas esas emociones, las alegrías de la época dulcemente frívola de hace un año y medio, y por eso escribo un post sobre flores. Desde luego, si algo no cambiaría de mi boda es mi ramo. Me encantó (puedes verlo aquí). Pero no obstante, viendo estos preciosos bouquets que ahora os voy a mostrar empiezo dudando un poquito...

Todos ellos tienen en común una flor de nombre exótico y evocador: la rosa del Sahara. Lo peculiar de esta rosa no es tanto su forma como su color: de un tono rosa-champagne apagado muy elegante y muy dulce para una novia. Me gusta no sólo para el ramo de la novia, sino para los ramos de las damas de honor, y para la decoración. Evidentemente, un presupuesto "normal" de una boda no dá para poner ramos de rosas del Sahara aquí y allá (calculo que un centro de los pequeñitos estaría por los 50€), pero quizás alguno en tu casa, en la habitación donde vayas a vestirte y que luego puedas llevar a tu mesa del restaurante, sí que te podrías permitir.

Os dejo con unas imágenes de bouquets de rosas del Sahara, para que las novias os inspiréis y las casadas penséis en esta alternativa para vuestro próximo centro de mesa.

via
 

Karentran blog

domingo, 17 de febrero de 2013

Las bodas... ¿nos preocupamos demasiado?

Hace unos días escribí el post que llevaba deseando escribir... digamos que desde hace unos meses, después de casarme. Lo titulé lo que no se dice, que es una forma de decir aquéllas cosas que importan y de las que no se habla. Por un lado, porque en un mundo repleto de bonitismo, fantasía e idealismos extremos como es el mundo de las bodas, este tipo de cosas parecen no tener cabida.

A raíz del post, surgió un debate bastante interesante en los comentarios, y que a mí, al menos, me hizo pensar. Por mi parte, es estimulante que en los comentarios se aprecien distintos puntos de vista: tanto las que me "dais la razón" porque habéis experimentado todos estos sentimientos, como las que los veis un poco propios de novias neuróticas :)

Como ya he dicho alguna vez, a todas las que comentáis os agradezco mucho que me hagáis pensar. Que me pongáis un poco al límite de mis ideas. Durante todos estos días he tenido una pregunta flotando delante de mí...

¿Le damos "demasiadas vueltas" a todo lo que rodea a las boda? ¿Nos damos las novias demasiada importancia? ¿Por qué? ¿Son los sentimientos demasiado extremos?

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Yo por mi parte, os apunto algunas conclusiones a las que he llegado después de "dejar reposar" estas preguntas en mi mente.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Un consejo de fin de año para novias

El año que viene tengo ya varias bodas muy, pero que muy cercanas.

A veces, cuando me piden consejo sobre la organización de la boda, les sugiero que miren blogs y revistas (tengo que morderme mucho la lengua para no decir: ¿sabes qué? hay un blog llamado "una boda convencional" en el que tienes artículos muy compactaditos sobre flores, decoración, reflexiones y demás, jeje, ya sabéis que mi blog es top secret). También les digo los típicos consejos: que sean ellas mismas, que no se transformen, que hagan la boda que quieran los novios, que si tienen que ceder ante algo con sus familias que sea desde el cariño y no desde la imposición, que pongan todo bonito, que no se pongan nerviosas, que lo hagan todo con antelación (no hay nada de malo en tener las alianzas de la boda o los detalles elegidos seis meses antes) etcétera, etcétera.

En fin, se pueden dar tantos pequeños consejos... Cada una de nosotras, a poco que pensemos, tendríamos muchos consejos y sugerencias para ayudar a una novia dudosa o estresada. Pero en el caso de que una persona nos dijera: por favor dame un consejo, sólo uno, el que tú consideres principal, el que sea mi brújula durante todo el proceso de organización de la boda, ¿que diríais? ¿Cuál sería ese "consejo estrella" de la organización de las bodas que nunca habría que perder de vista?



En mi caso, y tras haberlo pensado con detenimiento, creo que la respuesta sería esta:

Fíate de tus sentimientos, y de tus estados de ánimo. Si quieres saber si estás haciendo algo bien mira como te sientes: si te hace sentir bien, es que está bien. Si la organización de la boda o algo en concreto te confunde, te hace sentir mal, te agobia, te estresa... Entonces tienes un problema. Las bodas no son para angustiarse o pasarlo mal sino para vivirlas con ilusión y júbilo. Párate de nuevo y observa. ¿Hay algo que estás pasando por alto, te estás traicionando a ti misma, quieres hacer algo pero te da miedo decirlo? Peléate con quien te tengas que pelear. Cambia una cosa. O cámbialo todo. Quizás en realidad no te quieres casar. Quizás sí, pero de otra forma o en otro momento. Quizás sí pero con otros invitados. O quizás sí que te quieres casar pero... con otro novio :-(

Simplemente eso: fíate de tus emociones, que son las que te van a guiar en todo el proceso, si en tu interior todo está bien, y estás disfrutando del proceso, la boda va viento en popa. En serio, las bodas no son para estresarse ni mucho menos amargarse. Cambia cosas, simplifica, reflexiona, date un descanso, pero no te agobies.

Tan simple a la vez y tan complejo ¿no os parece?

Si sientes que te estás bloqueando, párate y piensas qué haces mal o qué te molesta en concreto. ¿Es el hecho de que sientes que no estás decidiendo lo que quieres? ¿Le estás dando demasiada importancia a detalles minúsculos? ¿Sientes que con tanto preparativo tu novio y tú no pasáis juntos el tiempo suficiente? ¿No sabes cómo decirle a tu madre que tu vestido favorito es ese que ella ha dicho "pfff, qué feo"? ¿Estás abrumada ante la cantidad de opciones que se te presentan ante un asunto particular, por ejemplo el vestido o los zapatos? (cuando algo te guste, NO BUSQUES MÁS, lee sobre "la paradoja de la elección").  Si te encuentras mal y sabes lo que te pasa, aparca un poco la boda y pon remedio a estos asuntos cuanto antes.

Otro punto a considerar es que estos desvelos varios oculten asuntos más complejos. Quizás tardas tanto en decidirte, o estás tan sobrepasada por los preparativos (dos problemas comunes a todas las novias ¿no os parece?) porque hay algo que no funciona. En ti o en el resto. Quizás ese ansia de perfeccionismo oculte una cierta inseguridad; quizás esa búsqueda del detalle disfrace cierta carencia afectiva; quizás esa preocupación oculte que no estás haciendo lo que realmente quieres y estás cediendo antes los demás; y quizás esa tremenda indecisión a la hora de elegir las cosas oculte un poquito de miedo al compromiso... miedo que es normal.

Así que si quieres tener no ya la boda de tus sueños (porque esta depende de muchísimos factores de última hora que no podrás controlar) sino la preparación de la boda de tus sueños (que se puede controlar mucho más y que en definitiva dura mucho más tiempo, seguramente varios meses), hazle caso a tus sentimientos, a tu guía interior, a tu intuición, como lo quieras llamar. Y eso te dará mucha más información sobre tu boda que el creer que tienes, o no, "el vestido perfecto", "el restaurante perfecto", o "la música perfecta" según tal o cual opinión.

Porque ¿qué es "lo perfecto"?

Lo perfecto no es algo que otra persona dice que es perfecto. Lo perfecto es lo que a ti te hace feliz.


via

Nuestra intuición, y nuestras emociones, son sabias. Escúchalas. Hazles caso. Si algo te pinta mal, cámbialo. Si algo te hace sentir tensa, pon remedio. (Recuerdo que la misma semana de mi boda, cuando fuimos al restaurante a ultimar los datos, hubo una cosa que no me dio muy buena espina, un trato sutil que no me gustó, y no dije nada, y la verdad es que luego me arrepentí de no haber sido más firme. Es mejor hacer caso de nuestras sensaciones e intuiciones y actuar a tiempo.)

Hay muchas formas de organizar una boda, mucho donde elegir. Estos meses son bonitos, son especiales, puedes aprender muchas cosas, cosas prácticas de la vida, de tu relación y de ti. Basta con salir de la vorágine de las "decisiones imprescindibles" (que luego ves que no son para tanto) y parar, y centrarte en ti. Y ser feliz. Y ser auténtica. Y ser coherente hasta las últimas consecuencias. Y querer mucho mucho a tu pareja.

Y disfrutar, sobre todo disfrutar...

¡¡Feliz año nuevo!!

sábado, 29 de diciembre de 2012

Novias estiradas


A veces me quedo un poco atónita con lo que encuentro en los blogs de bodas y estilo, quizás porque hace tiempo que he aprendido a ver con otros ojos. Podría decir que he aprendido a ver con una mirada más crítica e incontaminada. Ante la foto de una novia cualquiera, y antes de leer el pie de página y ver qué diseñador famosísimo ha hecho el vestido, o el peinado, o el ramo, o lo que sea, me detengo un momento en la imagen y trato de ver qué opino yo de la situación. Y en vez de perderme en los pliegues y los adornos del vestido (que a veces me gustan y a veces no, digan lo que digan los "entendidos del estilo") me concentro en la cara de la novia y la expresión de su cuerpo.

Y entonces a veces me quedo atónita no de lo que veo, sino de lo que leo junto al pie de las fotos o en los comentarios.

Porque donde yo veo a una novia estirada, rígida tal vez, la bloguera y los comentarios se deshacen en elogios sobre las mangas del vestido, la belleza de la novia, o la habilidad del fotógrafo de turno en captar esa imagen. Pero a mí los aspectos técnicos y estéticos dejan de importarme en una novia real (por supuesto, editoriales, desfiles y catálogos de moda quedan excluidos) cuando la veo sin ilusión en los ojos, con un gesto altivo o incluso un poco despectivo. Donde otras ven a una mujer bien conservada en la treintena, yo veo a una novia insegura ante el espejo, que quiere estar perfecta y que no parará hasta conseguirlo, aunque le cueste el sueldo de tres meses o la salud.

Recuerdo muy bien uno de los últimos reportajes de boda que vi hace poco. En mi opinión, la novia tenía cara de lechuga y un cuerpo demasiado delgado para que sea sano. Y cuando me paré a mirar los textos y los comentarios de las personas, sólo encontré palabras para lo estiloso del vestido, lo fabulosa que es tal o cual diseñadora, el buen gusto de la novia, su peinado perfecto, su tipazo, su elegancia natural e innata, lo maravillosa que es ella y su boda... Desde luego que no esperaba encontrar un comentario negativo por pura educación, pero me hice las siguientes preguntas: ¿no es, en cierto modo, mentir, el mostrar y recrearnos en lo fabulosa que es una novia/boda así, cuando en realidad no lo es...?

Desde que he aprendido a ver con otros ojos, este espectáculo me parece tan loco como fascinante, ¿¡dios mío, es que no os dais cuenta!? me dan ganas de comentar a mí seguidamente. ¿¡No os dais cuenta que nada de lo que hay aquí es envidiable!? (bueno, los objetos sí, tal vez). ¿¡No os dais cuenta que esta es una novia estirada, que no hay nada que seguir en ella!? ¿¡Que el mejor adorno para una novia no es un tocado carísimo, sino la dulzura!?

Porque evidentemente las apariencias pueden engañar: podemos ver una boda de ensueño y dos personas que están destrozadas por dentro por cualquier causa. Pero es que hay casos en que las caras y los gestos NO engañan, los que engañan son los textos que parecen obviar todo atisbo de sentimiento y dulzura y nos venden como "ideal" algo fatuo y vacío.

¿Cómo puede ser "ideal" ser una novia estirada? De ésas con el cuerpo rígido de aguantar las emociones y no expresarlas, con un guiño de ligero desprecio e insatisfacción permanente, que aspiran a una vida lo más convencional posible para que todo su entorno las admire e idolatre, y que no dudará en presumir de su felicidad ante todos sus allegados aunque en su interior no exista ni una pizquita de luz.


No estoy hablando aquí de esos matrimonios que pueden salir mal, como ya expresé en el post "De qué sirve una boda de ensueño si...". Porque una novia puede ser maja, y casarse ilusionadísima y a los dos meses caer de su nube de amor al vacío. Estoy hablando aquí de los propios novios, de las personas individuales, de esos novios sssssuper elegantes y sssssuper estilosos que son alabados por los cuatro puntos cardinales del país y cuyas caras reflejan que, efectivamente, es mejor centrarnos en sus vestidos y sus arreglos y olvidarnos de ellos. Porque esas caras, y esa postura corporal no mienten.

No hay un atuendo lo suficientemente especial que haga transpirar dulzura y serenidad a una mujer que no lo es. Los pendientes más puros no embellecen el corazón de una persona. Y las capas y recubrimiento de buen gusto no hacen a una persona mejorar su calidad humana ni un poquito. No disimulan el hastío. No.

Yo lo veo. Me equivocaré muchas veces, pero en otras acierto al completo. Veo cómo son las posturas y los gestos de las mujeres estiradas, ésas para las que la vida es una carrera de acumular objetos sin sentido, los problemas de los demás son incordios y cuyas únicas personas dignas de confianza siguen su mismo código externo. Esas mujeres y esos hombres se jactan de tener mucho estilo, y en el futuro tendrán hijos a los que adoctrinarán desde pequeños para que sigan sus pasos, y a los que comprarán todos los objetos en tendencia, creyendo que así están haciendo lo mejor de lo mejor por sus retoños.

Desde luego, creo que las novias estiradas, por muchos halagos que reciban y mucho que se las admire desde la distancia, tienen su propia cruz interior, y por ello no hago este post para criticarlas a ellas, porque como ya he dicho, llevan su propio "castigo" en sus actitudes. Para mí, de hecho, sería un enorme castigo cargar con la rigidez, la inexpresividad, la estrechez de miras y el deje de amargura que va unido a estas personas. Pero sí que este post supone cierta crítica para esos medios que ensalzan a estas novias, que nos dificultan la visión de lo que es obvio, y que parece que quieren cegar a las mujeres de verdad y ponerles de "ideal" lo que no lo es bajo ningún concepto.

Antes de zambullirte en ciertos textos sobre moda y estilo, mira las fotos. Míralas, míralas bien. Observa la cara, los gestos, el brillo de la mirada, las manos, la postura de los hombros, de las piernas, de la espalda. Observa sin hacer ningún juicio previo. Y advierte lo que ves. Si hay algún punto que te produce espanto, entonces no sigas leyendo, ni alimentes esa cascada de comentarios bienintencionados y alabanzas, pues no le estás haciendo ningún favor a otras novias como tú.


Busquemos la dulzura en las novias... o la alegría, la espontaneidad, el amor, la irreverencia, la pasión, la fuerza, la ternura, la flexibilidad, la jocosidad, el candor... lo que sea menos la rigidez y el desdén, por favor.

Di NO a las novias estiradas. Di SÍ a las novias reales. :-)

Imágenes via MnBride

jueves, 27 de diciembre de 2012

La magia de los camafeos

En una boda ideal, de ésas en el que el presupuesto no tiene límites, todos los lugares y todas las cosas son posibles y no hay ningún tipo de preocupación ni antes, ni después, ni durante la boda (por algo digo "boda ideal") jeje, tengo muy claros cuáles hubieran sido los motivos decorativos de mi boda. Como se dice ahora, el "tema" y los "colores a seguir".

Respecto a los colores, no tengo duda: habrían sido BLANCO Y DORADO. Me encanta esta mezcla de colores, y en mi caso estoy contenta de decir que al menos pudo ser el color de las invitaciones. El blanco y el dorado dan una atmósfera resplandeciente, pura y a la vez elegante y sofisticada que me encanta. En un ambiente así, una novia llevaría un vestido largo, ajustado, con una espalda escotadísima y una copa de champagne en la mano en vez de un ramo, ¿no? ;-)

Más sobre esta deco aquí
 
Respecto a mis motivos preferidos, hay tres, sin duda:

1) El encaje (las que seguís el blog ya sabéis que es uno de mis elementos preferidos. Por supuesto, mi vestido de novia fue de encaje)

2) Los arabescos. Me parecen un motivo perfecto para decorar invitaciones, meseros o tartas (NUNCA para el vestido de novia o cosas más grandes, sólo para la papelería)


3) Y.. ¡los camafeos! Me gusta ese aire vintage y antiguo que aporta un pequeño camafeo en cada punto donde se pone: en la cinta del ramo, en el detalle de las invitadas, en las horquillas para el pelo, en pequeños adornos.


En las joyas...
 


En estas preciosas invitaciones

En el libro de firmas
 
 
Un regalo genial para la novia: ¡ligas con camafeo! Si la llego a ver antes...

En el vestido
 
En unos preciosos pendientes
En un ramo sencillo y elegante como este


En unas tartas muy románticas
 
 
 


En otros detalles y detrás de las sillas de los novios

Pon un camafeo en tu boda, aunque sea sólo uno, y ya le darás un toque diferente.

Si a esto le sumas el encaje, zapatos de novia dorados con glitter, arabescos, blanco y dorado, entonces harás la boda de mis sueños: elegante, romántica y glamourosa. En ese caso, por favor,  envíame las fotos para que vea como hubiera sido hacerlo realidad ;-) ¡Saludos!

jueves, 1 de noviembre de 2012

De qué sirve una boda de ensueño si...

a los pocos meses, o al año, o a los dos años, o cuando sea, los marido-mujer que iban a ser eternos, ponen un punto y final a su relación.

Veréis, creo que desde que me casé vivo con este miedo, y supongo que a muchas de las recién casadas os pasará lo mismo. Cuando una ve las estadísticas de divorcio que hay en nuestro país (y ojo, quiero aclarar antes de nada que estoy mucho más de acuerdo con una separación que con atraparse en una relación muerta y tediosa) aparte de desanimarse un poco, se pregunta: ¿estoy segura de querer celebrar una boda? ¿estoy segura de querer prometerme amor eterno con decenas o cientos de personas presentes, con vestido blanco y banquete, con música y flores? Creo que si tienes un blog público, la presión aún es mayor: ¿estoy segura de querer compartir los preparativos de mi boda, mes a mes, y mi fantástico día B, y mi luna de miel, y mis preciosas reflexiones de recién casados, para luego dar la fría noticia meses después de que todo ha acabado?

Como os decía, las estadísticas para las parejas recién casadas no son nada halagüeñas (creo que las separaciones tras el matrimonio andan en un 70%), y seguro que todos hemos conocido relaciones que parecían maravillosas y duraderas y que no han terminado bien (que si quien se queda con el piso, que si has causado dolor a mí y a mi familia, que qué pasa con los niños, que no puedo creer que con lo que hemos luchado esto se acabe, etc. etc). De hecho, y que levante la mano la primera a la que no le ha pasado, mucha gente cuando le cuentas que te casas reacciona con un cínico: "¿sííii? ¿estáis seguros? Pero si hoy en día todo el mundo se divorcia... ¿para qué queréis montar ese circo?" Es una respuesta cínica, sí, pero tristemente real. Y tiene parte de razón: ¿no es acaso exagerado todo lo que "se monta" con la boda, para que luego el matrimonio no dure ni siquiera un año?


domingo, 21 de octubre de 2012

Beauty session

Ummm... qué a gustito estoy... ;-)

Los domingos son días perezosos. Y creo que esta es una de sus mayores virtudes: nos consentimos a nosotros mismos períodos de relajación y "no hacer nada" que nos escandalizarían otro día cualquiera de la semana. Sí, quizás hagamos alguna que otra tarea doméstica que no nos ha dado tiempo a acabar durante la semana. Probablemente cojamos ese asunto pendiente para finalizarlo (por ejemplo, acabar ese album digital de fotos con el que llevamos siglos, colgar esos cuadros que llevan semanas apilados, coserle los botones a esa camisa que lleva días sin ellos). Pero en general, los domingos nos damos licencias extra. Nos levantamos tarde. Vagueamos por casa. Nos vamos de cañas. Vemos la peli de por la tarde. Comemos un dulce prohibitivo. Y... ¿por qué no? Aprovechando que hay que empezar con buena cara la semana nos damos una beauty session casera.

lunes, 1 de octubre de 2012

Zapatos de encaje increíbles

Estos días he vuelto a la que fue una de las tiendas on-line de inspiración para mi boda, etsy, por un lado para echar un vistacito (en fin, para entretenerme, ya sabéis que los escaparates virtuales son una maravillosa forma de perder el tiempo) y por otro porque iba buscando algunas botas con un aire un poco bohemio y diferente... No las he encontrado, porque la mayoría no son de mi número ni de lejos (estas americanas que deben calzar más de un 39-40 todas).


Mientras miraba estas botas mezcla de estilos country-bohemio-folk, me tropecé con esto (que no sé que tendrán que ver estos botines con lo que yo estaba buscando, pero etsy me lo puso en la ventana de búsquedas, ¿sabrá que soy una ex-novia apasionada por los zapatos de novia?):



en Etsy via kaartist

sábado, 8 de septiembre de 2012

Liada, liada, liada

Bueno, pues ¡ya estamos en septiembre! Aunque durante el mes de agosto he seguido trabajando, porque las vacaciones las tuve allá por julio (tan lejos me parece ahora que ni me acuerdo), estas semanas de atrás, con los calores, los planes varios y eso de que casi todo el mundo está de vacaciones, me he tomado el trabajo relativamente relajado...

Ahora empiezo a ponerme las pilas, pero lejos de entristecerme, creo que me motiva. Primero, porque ya no soy la única que estoy trabajando el mes de agosto (¡ja!, lo sé, soy mala, pero mal de muchos...). Segundo, porque ya no hace tanto calorrrrr, que está muy bien para las noches de juerga y los días de piscina, pero para trabajar sin aire acondicionado sólo con un mísero ventilador, pues no. Y tercero, porque creo que la mayoría de nosotros seguimos interiorizando el calendario escolar, y septiembre nos recuerda a estrenar cosas (reconozco que me gustaba la vuelta al cole porque ¡nos compraban tantas cosas bonitas!) a cambios deseables, a nuevos retos...

Septiembre me entristece y me motiva a la vez; este año como lo estaba deseando pues más lo segundo que lo primero. Además, es mi primer septiembre en compañía de mi maridorrrr, lo cual lo hace mucho mucho más apetecible. Si os digo un secreto, estaba deseando que llegaran los primeros fríos por la noche para poder acurrucarme junto a él, porque en verano con todo el calor, no me lo permite.

Para las casadas, o las no-novias, septiembre es un mes de proyectos fundamentalmente laborales, y seguro que también en el hogar (ya sabéis, cambio de armarios, limpieza profunda, planteamiento de reformas en casa) pero para las novias... ¡septiembre es todo un comienzo!



jueves, 30 de agosto de 2012

Ilusión (2ª parte)

Tras haber escrito un post titulado "ilusión" hace algunos días, y muy en parte gracias a vuestros comentarios y experiencias personales, he decidido retomar este tema, que creo que tiene mucha miga para las novias (y para las que estéis en pleno proceso, así descansáis un poquito de ver vestidos, velos, zapatos, ramos de flores y mil detallitos más).

¿Qué es la ilusión? ¿Por qué nos gusta? La ilusión es esa mezcla de esperanza, emoción, excitación, sueños, dulzura, amor... Es una sensación que nos hace levantarnos por las mañanas con una sonrisa, hacer planes y proyectos, sentirnos frescas y entusiasmadas. Para una novia, la ilusión es sentirse guapísima, vital y enamorada. Recuerdo que, por un lado, esperaba ilusionada el día de mi boda, quería que llegase YA para vivir cuanto antes lo que tanto había pensado. Pero por otro lado, me daba pena perder ese estado de ilusión, dejar de buscar cosas por Internet, abandonar la que había sido mi afición favorita durante meses.

Porque organizar una boda al principio nos parece complicadísimo y un auténtico rollo (con la mano en el corazón, ¿quién no ha pensado alguna vez: "me voy un día a las Vegas y me caso, y adiós complicaciones"? Pero luego, una vez que tú y tu pareja os metéis en los preparativos, y las cosas van saliendo poco a poco, todo el proceso te llena de una satisfacción enorme.

Flores, regalos, lista de invitados... ¿me dejo algo?

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