jueves, 30 de agosto de 2012

Ilusión (2ª parte)

Tras haber escrito un post titulado "ilusión" hace algunos días, y muy en parte gracias a vuestros comentarios y experiencias personales, he decidido retomar este tema, que creo que tiene mucha miga para las novias (y para las que estéis en pleno proceso, así descansáis un poquito de ver vestidos, velos, zapatos, ramos de flores y mil detallitos más).

¿Qué es la ilusión? ¿Por qué nos gusta? La ilusión es esa mezcla de esperanza, emoción, excitación, sueños, dulzura, amor... Es una sensación que nos hace levantarnos por las mañanas con una sonrisa, hacer planes y proyectos, sentirnos frescas y entusiasmadas. Para una novia, la ilusión es sentirse guapísima, vital y enamorada. Recuerdo que, por un lado, esperaba ilusionada el día de mi boda, quería que llegase YA para vivir cuanto antes lo que tanto había pensado. Pero por otro lado, me daba pena perder ese estado de ilusión, dejar de buscar cosas por Internet, abandonar la que había sido mi afición favorita durante meses.

Porque organizar una boda al principio nos parece complicadísimo y un auténtico rollo (con la mano en el corazón, ¿quién no ha pensado alguna vez: "me voy un día a las Vegas y me caso, y adiós complicaciones"? Pero luego, una vez que tú y tu pareja os metéis en los preparativos, y las cosas van saliendo poco a poco, todo el proceso te llena de una satisfacción enorme.

Flores, regalos, lista de invitados... ¿me dejo algo?

lunes, 27 de agosto de 2012

Los últimos días de agosto

Los últimos días de calor sofocante.
Los últimos días de vacaciones, para muchos.


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Para los papás, los últimos días con sus niños en casa.
Los últimos días en que abriremos el armario sin pensar en el otoño que viene.
Los últimos días de noches encendidas en las terrazas de verano.
Los últimos días en que los helados no son un capricho, sino una necesidad.


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Los últimos días de rebajas.
Los últimos días de piscina.
Los últimos días en que el menú empieza por gazpacho y acaba por sandía.
Los últimos días de agosto.


By deviantonis

A pesar de que el fin de estas cosas me supone un poquito de sentimiento de pérdida, este año estoy deseando que llegue septiembre. Quizás porque mi verano ha pasado sin pena ni gloria. O porque las vacaciones fueron cortitas (las verdaderas vacaciones fueron después de la boda, allá por mayo). O porque me apetece de verdad vivir nuestra nueva casa (y no se vive más en una casa que en pleno invierno y con lluvia afuera).

Quizás también porque septiembre es una época de reencuentros con amigos y conocidos, que han pasado el verano cada uno en una parte. O porque es un mes lleno de proyectos nuevos, de ganas de hacer cosas, de definición de nuevos objetivos.

Sea como sea, intentaré aprovechar al máximo todas esas cosas que se acaban junto con el mes de agosto, aunque no me quito de la cabeza la sensación de que ha sido un verano raro, un verano indeterminado, un verano que no he acabado de encajar.

¿Y para vosotras? ¿El fin de agosto supone un cambio deseado o la vuelta a la rutina os trae por el camino de la amargura?

martes, 21 de agosto de 2012

Ilusión

Hace un año, yo era una novia ilusionada que organizaba su boda y empezó a escribir un blog.

Sabía que empecé el blog a finales de agosto del año pasado, pero lo que no recordaba bien es que antes de esto, yo había escrito mis primeras anotaciones y sueños en mi agenda de bodas, un cuadernito precioso que compré el mes de abril de ese mismo año, cuando nos prometimos.

Ahí empecé a registrar mis primeras preferencias, en cuanto a alianzas, restaurantes, vestidos, decoracción y otros accesorios. Y comencé lo que llamé "el diario de boda" para que yo y mi novio escribiéramos nuestras impresiones conforme se acercaba la fecha (la verdad que yo escribí mucho más que él, pero también tengo parte de sus pensamientos). Esas primeras palabras, ese deseo de boda que empezaba a nacer en mí, esas ganas de hacer una boda todo lo diferente posible dentro de lo convencional resumen el espíritu conque comencé este blog.

Pero antes que ese deseo se materializase, pasé tooodo el verano buceando por la red en busca de inspiración, ¡horas y horas! Para mí no cabía actividad más urgente ni más importante. De hecho, he tenido que postergar hasta ahora (hasta después de la boda) algún proyecto personal de cierta envergadura, porque aunque mi intención era empezar entonces, me vi arrollada por esta avalancha maravillosa de sentimientos y ganas de hacer cosas para construir mi boda perfecta. Y todo lo demás pasó a un segundo plano.

domingo, 19 de agosto de 2012

Realities de novias en TV

Este verano estoy enganchada a los realities, sobre todo los del canal Divinity: "Me cambio de familia", "tu estilo a juicio" y ¡los de novias!

¿Acaso alguna no sabía que hay realities de novias? Pueesss... ¡sí! ¡Y más de uno! Novias en Atlanta y novias de Bevely Hills, que yo sepa.

Yo los he descubierto este verano, ya después de casarme, y he de decir que me gustaría haberlo hecho antes, cuando estaba en esa nube rosa que supuso la boda, porque así habría alimentado (aún más) mis fantasías sobre el vestido, sobre lo que significa estar vestida de novia...



Tanto el realitiy dedicado a las novias de Atlanta (arriba, el equipo de la tienda) como el dedicado al de las novias en Beverly Hills tienen el mismo argumento: describen el camino que sigue una chica que llega a una de estas tiendas hasta que elige su vestido de novia. La chica en cuestión va a acompañada de su familiares, de sus amigas y alguna incluso ¡hasta de su prometido! (hecho que no les gusta nada a las propietarias de las tiendas). Como os podéis imaginar, el ratito que pasa la chica hasta que encuentra "su vestido" no está exento de dificultades: en algunos casos, la madre es una entrometida que quiere que su hija lleve lo que a ella le gusta y no a la hija; en otros casos, las amigas no dejan de criticar todos y cada uno de los modelitos; y en casi todos los momentos las novias pasan ratitos de duda, de indecisión y al final, si todo ha ido bien... una tremenda alegría.

Casi siempre, al acabar el programa hay un final feliz, lo que se traduce en una novia radiante, emocionada hasta las lágrimas por llevar el que será "el vestido de su boda". Las madres, amigas, compañeras, también acaban llorando. El momento parece tan precioso, tan perfecto, que alimenta esa fantasía de toda mujer de que está viviendo una de las experiencias más maravillosas de su vida.

En algunos casos, son las novias mismas las que lo dicen de este modo: "llevo toda la vida deseando vivir este momento; venir a la tienda a comprarme ni vestido de novia, y después imaginarme la cara que pondrá mi prometido cuando me vea con él".

El equipo de novias en Beverly Hills.

En fin,  son situaciones, palabras y deseos que comparten o han compartido el 90% de las lectoras de este blog. Alimentar estas fantasías o estos deseos no es en sí, malo. A mí me parece entrañable ver las caras de esas chicas que están profundamente emocionadas, que lo viven con tanta intensidad. Para mí, el momento de elegir mi vestido de novia, también fue muy excitante, a pesar de que no lloré ni lo considero (ni de lejos) el más importante de mi vida.

Pero lo que me produce cierto incomodo, cierto sentimiento de ligera repulsa, es la parte perversa que puede haber detrás de todo esto. Las novias acuden a la cita de su vestido como si se estuvieran enfrentando a una de las pruebas más difíciles y decisivas de toda su vida. Y no es así, o no debería. Elegir una carrera profesional, un lugar de vivir, o más aún tu pareja, sí son decisiones trascendentales, que tendrán profundos efectos sobre nuestra vida posterior y por ello es preciso dedicarles tiempo.

Elegir el vestido de la boda es importante, claro que sí; pero si lo pensamos con un poco de raciocinio, ¡no es ni de lejos tan trascendental! Es el atuendo que nos acompañará el día que vamos a ser más fotografiadas. Pero no es cuestión de vida o muerte. Y buscar el vestido "perfecto" es una tarea demasiado complicada, entre otras cosas porque no tendremos medios ni posibilidad de contrastar todos los vestidos del mundo para saber cuál es, efectivamente, el perfecto. Posiblemente nuestro vestido perfecto aún no esté de moda, o se encuentre en la otra punta del globo. Puede ser que debido a nuestro peso el vestido perfecto no nos quede como debería. O puede ser que tenga un presupuesto astronómico. En fin, que el vestido perfecto para nuestra boda, no será técnicamente el más perfecto de todos los que existen, sino el primero que nos haga sentir especiales, el primero con el que nos veamos "como unas novias".


"Vestidito, vestidito, ¿quién es la novia más bella?"

Como truco rápido de novia que ya ha pasado por esta etapa, os diré que sabréis cuál es vuestro vestido cuando una sonrisa radiante se os plante en la cara, y no os la podáis quitar. No siempre se escucha una vocecita interior, como dice la tradición popular, que dice: "ese es tu vestido". No siempre suenan campanas, o nos ponemos a llorar. Pero siempre, sonreímos cuando nos vemos con nuestro vestido de novia y los complementos.

Siguiendo con el tema de por qué considero en parte perverso estos programas, diré que ensalzan una idea que puede resultar muy peligrosa, sobre todo para novias sensibles e influenciables. Y es el hecho de dar demasiada importancia, una importancia vital, al hecho de elegir el vestido de boda o a la boda en sí. Es decir, según estos programas, te pasas toda tu juventud soñando con vivir ese momento. Ese día, eres la protagonista absoluta, tienes derecho a ser mimada, a ser envidiada, a ser adorada. Y cuando pasa ese día... te conviertes en una novia más que como mucho, tendrá derecho a acompañar a otra para que ésta viva "su momento". Y entonces ella será la importante, y no tú. Y así para siempre, por los siglos de los siglos.

A mí este planteamiento me parece algo monstruoso. Es algo así como: sí, tendrás un día en que serás la princesa, la reina, todo el mundo estará por debajo de ti y tú serás la protagonista. Elegirás un traje fabuloso, reiremos contigo, lloraremos contigo. Ese día rozarás las nubes. Puedes prepararte para él durante años. Pero cuando pase ese día... entonces verás lo que es bueno: caerás de ese pedestal sin aviso previo, habrá terminado tu momento de gloria y en el futuro tendrás que conformarte con mirar, con nostalgia, a todas esas mujeres que están pasando por esa experiencia increíble. Pero no desesperes, porque para ellas, la magia durará sólo un día, a lo sumo unas semanas; después tendrá que pasarse a lado de las que viven la experiencia desde la barrera. Su momento dorado también pasará, y puedes regodearte con ello con una insana alegría.





En muchos casos, los mismos trabajadores del programa, critican a una mujer ya casada que acompaña a la novia, porque dá opiniones demasiado negativas (quizás fruto de la amargura que siente) diciéndole "no tiene derecho a aguarle la cita a la novia, ella ya tuvo su momento, ahora es el momento de la novia". Y si esto bien es cierto, repito que ese planteamiento me eriza el vello de los antebrazos. Entonces... ¿sólo tenemos "nuestro momento" una vez en la vida? ¿Debemos soñar con esto antes de que ocurra, y sufrir de nostalgia una vez que haya pasado?

Por este motivo, no me extraña que muchas novias sufran, una vez que ha pasado la boda, lo que se denomina depresión post-boda (en inglés, post-wedding blue). La verdad que hace mucho que tengo ganas de escribir un post sobre esto, porque veo en los foros y en los blogs que es un problema mucho más común de lo que nos parece, pero lo dejaré para una próxima ocasión, que hoy ya llevo un buen rato escribiendo y my darling me ha llamado para cenar.

Y para acabar, una fantasía alocada... Imaginando un mundo muy distinto, creo que estaría mucho mejor montado si en las bodas, o en los preparativos (como lo es elegir tu vestido de novia), los que disfrutaran realmente fueran los invitados. En ese caso, tú sólo tendrías que pasar un ratito un poquito menos agradable el día de tu boda, pero a cambio, pasarías muchos momentos felices en las bodas de los demás, que a fin de cuentas, una acude a muchísimas más bodas que las que celebra. ¿No creéis que estaría mejor así? ;-)

domingo, 22 de julio de 2012

Bodas ajenas

Empieza la temporada de verano y empieza en casi todos los pueblos españoles la temporada de bodas (tengo la sensación de que en las ciudades las bodas se reparten más, pero es sólo una opinión personal).

Nos compramos un vestido bonito, unos zapatos preciosos que luego nos harán un daño tremendo (las mujeres nunca aprendemos), vamos a la pelu, nos juntamos en casa de los futuros novios, les acompañamos a la ceremonia, al restaurante, nos encontramos con las familias o los amigos, damos besos y más besos, hacemos sorpresas, deseamos lo mejor a los novios... Y todo ese ritual que llevan las bodas resulta un tanto peculiar verlo desde fuera, cuando hace poco lo has estado viviendo desde dentro... Desde lo más dentro. Desde el papel de novio o novia.



Vamos, que las primeras bodas a las que acudes después de casada evocan unos sentimientos singulares.

No sé si a las demás os habrá pasado, pero a mí sí. Recuerdo las últimas bodas a las que acudí como mujer prometida. Entonces estaba como loca preparando mi boda y buscando inspiración, y en ciertos momentos de la ceremonia y la celebración, se me despertaba en el estómago un gusanito de emoción, y me decía: "ay madre, ¡que dentro de nada soy yo la que estará viviendo todas estas sensaciones!". Había veces que me emocionaba hasta tal punto que luego, en casa, me era muy difícil conciliar el sueño, hasta tal punto que en una ocasión acabé llorando (esto es verídico 100%). Las últimas bodas a las que acudes como prometida son algo muy bonito y emocionante.

Y ahora... bueno, ahora todo es distinto. Tremendamente distinto. Porque mi "gran día", mi "día B", ya ha pasado y no va a volver. Y eso hace que te encuentres en la boda de los demás con una lluvia incontrolable de sentimientos: por un lado un poquito de nostalgia, porque tu día ya pasó; por otro un torrente de recuerdos, que te hace comparar cada momento de la boda a la que estás asistiendo con la tuya propia; por otro un entendimiento de las situaciones que está pasando la novia. Y al final, cuando se acaba todo y los invitados se van a sus casas, recuerdas que para los novios es el principio de ese especial viaje de novios que quisieras repetir, ¡qué envidia!



El cariño de los tuyos ese día. Difícilmente olvidable.

























En fin... ir a bodas ajenas cuando la tuya ha sido hace poco es menos agradable que ir a otras bodas cuando la tuya está por llegar. Y remueve ciertas emociones que quizás preferirías tener encerradas: como la incómoda sensación de que en tu boda no disfrutaste lo suficiente, o el deseo imposible de que ojalá pudiera repetirse la boda para cambiar las cosas que no te gustaron (tu look nupcial, la ceremonia, los invitados, el sitio de celebración, la música, las sorpresas...).

Todo el mundo sabe que esos pensamientos no llevan a ningún sitio (por mucho que pienses en el pasado, no podrás cambiarlo ni permitir que vuelva). Pero creo que lo sano no es reprimir estas emociones, sino liberarlas. Creo que es sano admitir que sentimos un poquito de nostalgia en bodas ajenas, que todavía tenemos una espinita clavada por las cosas que no salieron del todo bien en nuestro día, que nos dá pena que la ocasión de llevar un precioso vestido blanco y estar hermosísimas ante los ojos de todos nuestros seres queridos se haya esfumado para siempre... Y esto lo digo yo, que de niña no era una especial enamorada de las bodas. Puedo imaginar estos sentimientos amplificados para aquellas que siempre soñaron con este momento.



Entonces ¿qué, qué hacemos? ¿Estamos condenadas a sentir esta melancolía del "día que ya pasó" el resto de nuestras vidas? Yo pienso que estos sentimientos se pasarán, con el tiempo. Que será como esa sensación agridulce de cuando recordamos nuestros años de instituto o de universidad: por un lado sentiremos el ligero dolor del tiempo pasado, pero por otro la felicidad de que hayan existido.

Aunque en mi opinión, lo más importante de todo, es no centrarnos en estos tiempos pasados felices y pensar en el futuro. Confiar en que el futuro nos traerá momentos muchísimos más maravillosos. Confiar en que lo mejor está por llegar (¿verdad, D.? ;-) ).

Ya comenté una vez en uno de esos "post guerreros" que hago de vez en cuando (aquí), que soñar conque nuestra boda será el día más feliz de nuestras vidas, es un pasaporte directo a una depresión existencial. Porque cuando consideremos que el día más feliz de nuestras vidas haya pasado ¿qué motivación tendremos para que pase el resto? Es como aquellos que dicen que la juventud es el momento más feliz de nuestras vidas; cuando se pasa y llegamos a los treinta, por ejemplo ¿entonces qué nos queda, qué alegría de vivir?

Hay que pensar que las mayores sorpresas aún estar por venir, que los días mejores siempre nos aguardan, y que irán siendo superados por otros días aún mejores. Pero si algún día estamos un poquito más sensibles y nos invade esa nostalgia de la que he hablado, como puede ser en la boda de otra persona después de la nuestra... bueno, pues tampoco pasa nada. Admitamos nuestros sentimientos y vayámonos a dormir con una sonrisilla sensible en los labios. Eso sí, esta vez al lado de nuestro maridito, y eso es algo que nadie nos puede quitar.





¿¿Y vosotras, mujeres casadas?? ¿Qué tipo de sentimiento habéis experimentado cuando habéis acudido a la boda de otra personan cuando han pasado pocos meses desde la vuestra? Siempre me interesa vuestra opinión, pero en este punto, muy especialmente... ¡Feliz semana!

Imágenes: Whimsical Colorado Wedding, via ruffledblog.

jueves, 12 de julio de 2012

Cosas que importan: la animación de la boda

Hace poco tiempo, estuve hablando con una novia que se casa dentro de muy poquito y que estaba ya bastante nerviosa, y la verdad que fue interesante verme ahí, en esa conversación, ya con cierta perspectiva. Meses antes, cuando estaba en pleno boom de mi boda, y me parecía que no había charla más embriagadora que la que se produce entre dos novias, habría disfrutado de lo lindo del momento. El otro día, sin embargo, desde la perspectiva que me dá haberme casado (y desenganchado un poco del mundo de las bodas, la verdad, pero no tanto como para olvidarme por completo del asunto), me limité a analizar la conversación, y a aconsejar un poquito a esta novia tan nerviosa.

La verdad que me dí cuenta de que muchas de las cosas que "atormentan" por así decirlo a la mayoría de las novias, no importan tanto. La chica estaba indecisa entre qué hacerse en las uñas, qué accesorio llevar en el pelo, la pulsera que debería llevar y los tratamientos de belleza que iba a empezar a hacerse. Y la verdad, ninguna de estas cosas es ni remotamente trascendental en el día B. Es decir, en la lista de cosas importantes respecto al atuendo de una novia, podría pensar en que el vestido nos quede bien, que el maquillaje y el peinado sean lo más acorde posible con nuestra personalidad, que las joyas sean sencillas y no desentonen y que el ramo sea precioso (hay apuestas seguras, como son los bouquets de tonos neutros y que incluyan rosas pequeñas, como varias veces he dicho). Y ya está... Es decir, que los tratamientos varios, las uñas, los accesorios para el peinado, el vestido, el ramo, la elección de las joyas... son cosas realmente sin importancia que para lo que más sirven es para disfrutar en el proceso. Es decir, yo tuve mis caprichitos de belleza, me hice la pedicura sabiendo que no se me verían los pies, elegí ropa interior preciosa, pero más por sentirme bien conmigo misma y disfrutar de esa sensación de ser mimada que porque estas cosas tengan verdadera importancia en el día de nuestra boda.


Novios pasándolo en grande, eso sí importa via 
Y como esto, tantas otras cosas que nos pueden dar dolor de cabeza y robarnos tiempo y energía: la elección de los misales, de los meseros, de la figurita de la tarta de novios, del libro de firmas, de los cojincitos para las alianzas, de las canciones en los momentos puntuales... Todas estas cosas que elegimos tienen una importancia relativa. Considero que sirven para ilusionarnos con nuestra boda, disfrutar en el proceso de preparativos (todavía recuerdo la ilusión con la que abría un paquete que contenía alguna de estas cositas cuando llegaba a casa), hacer todo más personal y por tanto, más nuestro, y quizás empezar a negociar con nuestro futuro marido si anteriormente no hemos tomado muchas decisiones conjuntas. Esta es para mí la importancia de esos detalles, pero pensar que el éxito de nuestra boda o el sentir general de nuestros invitados va a depender de esos detalles individualmente, pues no.

Si creo que hay algo que importa de verdad en una boda y que muchas veces las novias más convencionales no se plantean, es la parte de la animación. Al final, los invitados van a la boda a pasarlo bien. Y aunque muchas veces el pasarlo bien o mal está dentro de uno mismo (creedme, hay gente animada que se divertiría en el evento más muermo del mundo, y gente aburrida a la que nada le parece bien), no está mal que los novios pongan de su parte en pensar qué entetendrá a los invitados.


Un baile especial causará sensación. via
Si en otras cosas mi boda pudo flojear, creo que en este punto lo hicimos bastante bien, porque recibimos ciertos elogios de varias personas. Y la verdad que para mí no hay mejor comentario que el de "qué bien lo pasé en tu boda".

¿Y qué hacer para que la gente se lo pase bien...? (Repito, teniendo en cuenta que gran parte de la animación de las personas depende de uno mismo). Pues aparte de elegir bien a vuestros invitados, gente sana, animada y guapa ;-), aquí van algunas ideas:
Creo que algo que hace las bodas muy agradable es que en el sitio de la celebración se disponga de distintos ambientes. Es decir, que haya diferentes sitios donde estar, alguno de ellos al aire libre, que pueda haber varias actividades... A mí las bodas de todo el tiempo en el salón me acaban cansando, por eso nosotros elegimos un sitio de celebración que constaba de un salón principal (para la comida, que se desmontó parcialmente para la barra libre), un saloncito pequeño con sofá y televisión, un patio muy acogedor y jardines iluminados con antorchas en otra parte por si alguna parejita quería darse un pequeño momento romántico... Creo que el disponer de varios ambientes en el sitio de celebración, bien sea porque hay varios espacios o bien porque el espacio principal cambia de distribución, luces, etc. hace todo más dinámico y también posibilita que la gente interaccione más .

Un cuarteto de cuerda para la ceremonia o el cóctel, ¡elección acertada!

En cuanto a la comida y a la bebida, cada vez están más de moda, ya sea en el cóctel o después de la comida principal, las "barras" de algo: de quesos, de vino, de embutidos típicos de la zona, de pasteles, de chuches, de cócteles, de champagne... La verdad que a mí todas estas opciones me encantan, en especial las que son de productos típicos. Y por supuesto, la posibilidad de pedir un cóctel en la barra libre de una boda me chifla.




¿Y la música, qué hacemos con la música...? La mayoría de las veces, son los restaurantes los que nos proporcionan la posibilidad de DJ en la boda. Tengo que decir que un DJ de boda no suele ser como un DJ en una discoteca, a menos que se contrate a alguno que venga de este círculo, puesto que se limita a poner una canción después de otra y no anima o interactúa con los asistentes. Personalmente, prefiero la opción pequeña orquesta a la opción DJ, porque la música en directo tiene un encanto especial, y porque por lo general los cantantes de orquesta suelen ser muy animados e interaccionar mucho con el público. Para mí lo ideal es empezar con una orquesta y cuando la noche se vaya alargando, cambiar a un DJ que ponga música más cañera...



Para amenizar el cóctel o incluso la cena misma, una opción que he visto en varios reportajes de boda de revista y que me encanta es contratar a un grupo de jazz o de bossa nova. Es ligero, sensual y elegante. El único problema es que si contratas un grupo para la iglesia, otro para el cóctel y otro para después del banquete (además del resto de gastos que hay en una boda), el precio puede subir hasta niveles astronómicos. ¿Solución? Pide al lugar de celebración que pinchen determinado tipo de música en el cóctel; desde luego no será lo mismo, pero algo se le parece :-)

banda de jazz-bosa nova en el cóctel. bodas.net


Y de otras diversiones adicionales ya he hablado alguna vez en el blog: poner un photocall, lanzar fuegos artificiales, contratar un animador para los niños, un humorista, un espectáculo, o incluso poner un ratito de karaoke (como bien digo, un ratito, que es cuando el karaoke resulta divertido; si la cosa se alarga y un espontáneo no se despega del micrófono puede ser insoportable...)

Hummm... un pelín arriesgado ¿no? Pero desde luego, impactante.

Aunque al final, lo más importante... es que la gente sienta ilusión por la boda de los novios, que se alegre de su destino como pareja, tenga positivismo y buen ánimo. Os digo por experiencia que quien quiere ver problemas en una boda, los ve y llega incluso a formar escándalos; y quien va con ganas de pasarlo bien, pasa un momento inolvidable.

Y vosotros, ¿qué pensáis sobre la animación en las bodas? ¿Alguna otra propuesta?

jueves, 5 de julio de 2012

Encuestilla literaria y ¡más de 100.00 visitas!

Hace unos días, mi querida Dutti del blog Mi parte favorita (blog sobre sus pensamientos, historias y variadas vivencias, con una imágenes muy especiales) me entregó un premio Liebster que venía acompañado de un cuestionario muy especial...

Muy especial porque en este mundo de bodas, trapitos y pensamientos varios que salpican el 95% de los blogs (ha sido una estadística rápida, no hay ningún estudio de investigación detrás de esto), un poco de literatura y de auto-análisis del propio blog nunca viene mal.

Blogging Fun by Mike Licht, NotionsCapital.com, via

Y esto además me recuerda que hace días que quiero hacer una breve reflexión de mi blog por haber alcanzado el pequeño-gran objetivo de las cien mil visitas. La verdad que cuando este espacio comenzó, no tenía seguidores y las visitas diarias eran unas... quince o veinte, no podía llegar a imaginar que en menos de un año mi sitio estaría donde está. No tengo cientos de seguidores ni miles de visitas diarias, ni mucho menos tengo notoriedad en el mundo web. Pero donde estoy es donde me quiero quedar (al menos de momento): en mi dulce anonimato, en mi blog sin publicidad con el que no ganaré ni un céntimo pero que me brinda cosas estupendas. En este sitio que me permite compartir mi pequeña sabiduría con las futuras novias, esperando que encuentren en él lo que yo encontré en otros varios blogs. Un lugar donde l@s lector@s han sido mis confidentes en los meses previos al día de mi boda, donde he compartido mis pequeños hallazgos, mis dudas, algunos consejillos y toda esa ilusión desbordante de la etapa de "soy una novia". Ahora ya no lo soy, aisss!!

Esta imagen me recuerda a eso de: "esto ya lo he vivido". via

Agradezco todos y cada uno de los comentarios que me llegan al blog; tanto a los nuevos post como a esos post antiguos que en el mundo 2.0 parece que no existen si son de hace más de un mes. Pero sí que existen y siguen teniendo su valor. Porque yo concibo este espacio, más que como un blog, como una web donde una novia pueda encontrar algunos apuntes personales de lo que le interese: flores, decoración, problemas familiares, asuntos de pareja... da igual si esto lo escribí hace tres semanas o tres meses. Y aunque ya no voy a escribir tan asiduamente como antes, siento que este espacio no está ni mucho menos acabado, sino que se irá enriqueciendo poco a poco con mis nuevas experiencias. Y por supuesto, con los nuevos comentarios, que son el alma de los blogs.

Y ahora sí... voy con el cuestionario que acompañaba al Liebster y que animo a responder a todas las bloggers!!:

* ¿Tu libro favorito?: Ufff... tengo tantos libros favoritos como etapas en mi vida. Me resulta muy difícil decidirme por uno, pero de hacerlo, diría que uno de los libros que más releo y que más ha significado para mí, es la biografía de la escritora Isabelle Eberhardt realizada por Eglal Errera. Isabelle Eberhardt fue una mujer excepcional: viajera incansable, original, profunda, culta, sensual, muy avanzada a su tiempo; me impactó mucho conocer su historia y recomiendo a las que os gusten las biografías de mujeres poco convencionales que leáis alguno de sus relatos o su historia misma.


* ¿Tu saga literaria favorita?: No suelo leer sagas literarias, pero hace poco me topé con la de VC Andrews que se inicia con "Flores en el ático" (fue un libro muy popular en los 80, y que se trasladó incluso a la gran pantalla), y me enganchó sobremanera. Sin estar escrita magistralmente, y con una historia que a veces peca de poco creíble, los cinco libros de la saga me impresionaron muchísimo, me llegaron al corazón. Si los hubiera leído de adolescente, ¡habría sido una auténtica conmoción para mí!




* ¿Tu mejor horario para escribir?: Si tengo tiempo y pocas obligaciones, por la mañana, tranquilamente, con un cafecito con leche al lado. Por la noche escribir es demasiado intenso, lo hago más como desahogo, y a veces después de haber escrito un post me cuesta dormir...

Hala, ¡a escribir se ha dicho!

* De tus historias, ¿cuál es la que más te gusta?: La verdad que como toda blogger, tengo mis post favoritos. Revisando un poco los artículos publicados, he seleccionado los diez que más me gustan, aunque en muchos casos no han sido los más leídos o comentados. Os pongo aquí una lista y los motivos que me han llevado a decidirme por ellos.

1. "Lo hago yo misma" ¿hasta qué punto?: Porque honestamente creo que es el post más maduro y mejor escrito de los que tengo, y me costó bastante escribir. Presento algunos argumentos meditados y contundentes para que alguien que odiaba las manualidades de pequeño no caiga en la fiebre de los DIY.

2. Una boda es mucho más que los detalles: porque creo que está cargado de contenido, y es un must para toda novia que alguna vez se haya sentido agobiada por su boda. Aquí se encuentran las reflexiones que me inspiraron el conocido manifiesto de Jonas Peterson.

3.Qué NO regalar a nuestros invitados?: Porque me encantaría que todas las novias del mundo supieran lo que no quiero que me regalen bajo ningún concepto. ;-)

4. La lista de las cosas dulces: Porque lo escribí con el corazón y me quedó un artículo bonito. Nunca debiéramos dejar de pensar sobre estas cosas: la necesidad de apuntar, almacenar y recordar los buenos momentos de nuestras vidas.

5. En las fotos ¿posados o no?: Porque creo que hay muchas chicas que se están dejando guiar por lo que está de moda aunque no vaya con sus gustos. Si te encanta posar ante la cámara, tienes cientos de fotos tuyas actuando en facebook, ¿por qué buscar para el día de tu boda algo tan radical? Ese vestido tiene que verse bien clarito cómo te quedaba para dentro de veinte años... :-)

6. Test ¿eres una novia convencional?: Porque me divertí muchísimo escribiéndolo, y porque creo que hay más novias parcialmente convencionales que las que se atreven a admitirlo.

7. Disfrutad de los preparativos: Porque es un consejo que había leído mucho por Internet y pocas amigas me habían dado, y ahora que ya ha pasado todo veo que es verdad: que los preparativos y los pensamientos que tenemos en esta etapa pre-boda a veces son más interesantes y especiales que la boda misma. ¡No lo olvidéis!

8. En general, mis entradas bajo la etiqueta de "mi cuenta atrás", por ejemplo aquella titulada Cuatro meses.

9. El papel de los chicos en las bodas : porque el novio está ahí para algo, y no sólo para figurar. Creo que un matrimonio empieza mal si ellos se desentienden de todo desde el primer momento.

10. Y para terminar... mi post Top secret, porque fue el primer post personal que escribí, y en él se reflejan muy bien los sentimientos contradictorios que me embargaron cuando empecé a organizar mi boda, que yo quería que fuese personal y especial.

*¿Como se titula el primer escrito que creaste?: El primer post del blog se titula Welcome! y me hace mucha gracia leerlo de nuevo porque explica las primeras intenciones con que creé el blog. Me ha alegrado descubrir que ya en mi segundo post (Me caso pero esto ¿qué significa?) tenía las cosas bastante claras, aunque a lo largo de toda mi etapa de preparativos, tendría que repetírmelas unas cuantas veces.

* De todos tus post, ¿cuál es el que menos te gusta?: La verdad es que si algo no me gusta, no lo publico. Tengo borradores de hace meses que no he retomado, bien porque la temática ya está muy vista, o porque no tengo la inspiración para corregirlos o terminarlos. Hay algunos post, sin embargo, que he escrito en períodos de tristeza... y bastante... pero justamente por eso no voy a listarlos aquí. Están perdidos por el blog, algunos de ellos bajo mi amenaza de destruirlos de un plumazo para siempre, y si no los he borrado es para quitar de la cabeza esa idea irracional de que las bodas son maravillosas en todo momento antes, durante y después; y que si sientes momentos de bajón entonces eres un bicho raro que no sabe disfrutar del mejor momento de su vida.

Sentirse mal es completamente normal, y no al contrario.


* ¿Con qué frecuencia escribes?: Variable. Pero intentaré que sea cada semana.

* ¿Con qué frecuencia lees?: Todos y cada uno de mis días; sea un libro, un post, un tema de estudio, o las instrucciones de la lavadora.

* ¿Último libro leído?: Una chick-lit en inglés (novela para chicas, como una novela romántica para "mujeres modernas") por el tema de practicar el idioma a la vez que me entretengo. ¡Adoro el género chick-lit para el momento piscina del verano!

Mi última lectura. Recomendable.

* De todos los libros que has leído ¿cuál NO recomendarías?: A mí no me gustó "el niño con el pijama de rayas". Iba a comprármelo cuando una amiga me lo dejó, y me alegro infinitamente de no haber invertido ese dinero en el libro.

* ¿Qué libro te gustaría leer?: Estoy leyendo poquito a poco "la cultura" de Dietrich Schwanitz. Creo que debo eliminar muchas lagunas en distintas áreas del saber, y el libro está mejor de lo que esperaba, a pesar de ser denso, denso. Lo que espero es ¡terminármelo! (¿lo haré realmente?) y ser una persona en este mundo un poquito más culta :-D




* ¿Escribes por afición o porque realmente te quieres dedicar a ello?: Actualmente, por afición. Pero es mi secreto más oculto (ahora que lo digo, ya no tan oculto) que me encantaría dedicarme a escribir. Un sueño desde pequeñita. Quizás no me apetecería ser escritoria de continuo, pero sí en los intermedios que puedan darme mis trabajos. Hala, secreto confesado.


Imágenes de Grace Metalious, autora de "Peyton Place". Ama de casa y madre de familia, escribió su explosivo libro robándole horas al sueño. Si ella pudo... ¿las demás no?
* ¿Eres de las que comentan cada vez que leen una entrada?: Me gusta comentar, la verdad, no cada vez que leo una entrada pero quizás sí una vez de cada dos.

* ¿Te gusta la experiencia de pertenecer a la blogosfera?: Sí. Y sobre todo ahora, que ya no estoy tan pendiente como al principio de las visitas, los seguidores, los post más leídos... Tuve mi pequeña blogger-obsesión (me impuse períodos de desconexión porque ya era demasiado) pero ahora mismo me encuentro en un punto intermedio muy guay :-)  Y espero que dure.

*¿Qué te ha parecido este cuestionario?: Admito que he suprimido alguna preguntilla que otra, pero el cuestionario me ha parecido estupendo, he disfrutado muchísimo contestándolo. Este ha sido un post largo pero poco trabajoso a la hora de escribirlo ¡bien!

*Otorga el premio a cinco blogs...

Bien... más que otorgar el premio Liebster me gustaría mucho que estos cinco blogs se animasen a responder al cuestionario y publicarlo en la web. Seguro que alguno de estos tiene ya el Liebster u otro premio similar, por lo que los libero de repartirlo a otros cinco blogs, pero chicas, ¡contestad si tenéis tiempo a estas preguntitas, que resultan muy muy interesantes!

Mis nominaciones son para:

- Diario de la novia: Porque es un blog que sigo casi desde mis inicios en la blogosfera y me gustaría saber cuáles son sus recomendaciones literarias (si no me equivoco, también es amante de la lectura) y la lista de sus post preferidos.

- A style manifesto: Porque me encanta su estilo y sus reflexiones sobre moda y consumo, que tantas veces me han inspirado. Pia es de post más cortitos, pero me haría ilusión si se decidiese a hacer un minicuestionario parecido ;-)

- De lunares y naranjas: Porque es uno de los blogs todoterreno con los que cada día se aprende un poquito: sobre arquitectura, sobre moda, sobre libros, sobre cómo ordenar el armario...

- Llueve diamantina: Un blog que he descubierto hace poco, pero que toca temas muy variados con una visión muy personal.

-Tu boda de ensueño: Porque Aivlis es mucha Aivlis, tiene ideas geniales, derrocha simpatía y estoy segura que lo va a pasar genial respondiendo a estas preguntas!

¡Besos y buena tarde de verano!

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