miércoles, 28 de agosto de 2013

¿Malva en una boda?

Si me dijeran qué color no utilizaría ni en sueños para una boda, creo que diría el malva o violeta. Es un color bonito en pequeñas dosis, pero que me parece deprimente si es muy vistoso. He visto dormitorios pintados en este color y... por dios... no puedo pensar que exista un lugar más nostálgico para dormir.

Y sin embargo, llevo mirando bodas esporádicamente bastantes meses, y repasando el otro día mi antigua lista de favoritos (y borrando muchos de esos lugares que en su momento tildé de "imprescindibles" y que finalmente no visité), me encontré con imágenes como esta: un ramo absolutamente precioso, de esos que miras con detalle y piensas "qué maestría hay detrás de esas manos que lo han hecho posible"


Projectwedding blog via

domingo, 25 de agosto de 2013

Temporada de bodas

Septiembre es la nueva temporada de bodas.

Es un mes aún cálido, y luminoso, pero no tanto como sus predecesores julio y agosto, en los que aguantar con el maquillaje sin derretir y el peinado sin deshacer por el sudor es todo un reto...

Para mí este año, septiembre es mi temporada de bodas particular, nada más y nada menos que asisto a cuatro bodas diferentes, y a diferencia del año pasado, las cuatro bodas muy muy cercanas: buenas amigas y familiares muy directos.

En estos días, estoy ciertamente con los preparativos de la boda, aunque no sea la mía: ultimando las últimas compras (puesto que tengo ya varios atuendos de boda, sólo he necesitado un par de zapatos y un nuevo vestido que ha sido toda una ganga), pidiendo cita en las peluquerías, organizando (y disfrutando) despedidas de soltera, poniéndome deacuerdo con mi marido para nuestros trajes (me encanta que su corbata vaya a juego con mi vestido) y sobre todo, compartiendo con las novias sus preparativos y desvelos sobre el gran día.

viernes, 2 de agosto de 2013

Y tras la desconexión... reflexiones

Queridas lectoras,

Hace unos días (que al final se han convertido en meses) desaparecí del mundo virtual, pero fue sólo figurado. Hice una especie de "ayuno de blogs" que no resultó tan ayuno como yo pretendía (como a los cinco días, me introduje en un huequito de mi tiempo en algunas páginas web, jejeje), pero que me ha servido para darme cuenta de algunas cosas importantes que no quisiera olvidar.

Por otro lado, me encantó recibir en mi cuenta de correo comentarios positivos y llenos de ánimo. Sé que algunas de vosotras estáis con vuestras bodas, y mirar blogs y revistas virtuales de boda es parte del proceso (así que seguid haciéndolo, sin pasar nunca el límite de lo que gusta a lo que es adictivo), pero para las que estéis un poco saturada con vuestro trabajo o con vuestra vida, igual es momento de desconectar un poco. Desconectar de la avalancha de información para conectar con lo cotidiano.



¿De qué me he dado cuenta en este tiempo?

Para empezar, he tenido dos días de trabajo en este período altamente productivos. Pero de verdad. Han sido horas y horas dedicadas a mi tarea, y eso me ha dado un subidón de energía que... al llegar la noche, en esas dos ocasiones, estaba plena de felicidad. Dios mío, me he dicho, ¡esta sensación es mucho mejor que el placer inmediato que me producen mis escapadas a Internet!

Eso sí, es cierto que a pesar de esos momentos de subidón, aún estoy revisando mi tendencia de postergar, a dejarlo todo para última hora, y a ver en ciertas cosas un esfuerzo inmenso que luego, me doy cuenta, que no es tanto. Pero hoy, más que hablar de autodisciplina, me gustaría comentar algunas cosas importantes de Internet, de cómo yo lo veo.

Para empezar, opino que leemos demasiada información. Sí, definitivamente. Demasiada. No necesitamos, ni remotamente, saber tanto.

Repito. Toma aire y medita mis palabras. LEEMOS... DEMASIADA... INFORMACIÓN. No...

no necesitamos saber tanto.

Buscar tanto.

Introducir tanto en nuestras cabezas.

(¿que pasaría si ahora mismo, en vez de seguir leyendo, apagases el ordenador y te quedaras mirando al vacío? Seguramente, que conectarías un poquito más contigo mism@. Igual lo que necesitas no es leer mis pensamientos, sino escuchar los tuyos, o igual parar de pensar... Pero si te gusta lo que hay aquí escrito, sigo).

viernes, 7 de junio de 2013

Autodisciplina: necesito que vuelvas

Cuando comenzó este año 2013 (y ya vamos por la mitad, dios míooooo, ¿dónde se va el tiempo?), tenía un objetivo muy claro en mi cabeza: ser más disciplinada.

Esto se traduce en organizarme mejor, producir más, perder menos el tiempo, definir mis objetivos e ir a por ellos, contra viento y marea... Y se traduce también en domar a esta parte insconsciente de mí que está a sus anchas en la indolencia, la satisfacción inmediata, la postergación, la pereza...


En su momento, me propuse hacer un planning de diez días, siguiendo un libro llamado "Autodisciplina en diez días", para examinar las actitudes que hay detrás de esta falta (aparente) de autodisciplina, y corregirlas en lo posible. Y escribí post larguísimos y reflexivos sobre ello que me llevaron varias horas, y de los que me sentí muy orgullosa.

Hoy por hoy... sigo recordando algunas de esas lecciones, y es cierto que en algunas cosas me he vuelto menos postergadora (o al menos me doy cuenta de qué truquitos estoy utilizando para postergar, lo cual ya es mucho). Pero siento que necesito refrescar bien mi memoria... Y necesito comprometerme otra vez en serio... Y no es sólo una cuestión personal, es que esta desorganización (menos que antes, tal vez, pero aún presente) me está trayendo ciertos problemas profesionales e incluso con mi pareja. No quiero entrar en detalles, pero puedo decir que me han puesto las cartas sobre la mesa muy seriamente... y desde luego, no puedo permanecer impasible y dejar que se hundan mi trabajo, mi sueldo y mi vida marital.
Tengo que hacer algo... pero ¡¡YA!!

domingo, 2 de junio de 2013

Tras cuatro días de vacaciones

Ese pequeño placer de llegar un domingo a casa, después de haber pasado el finde fuera de ella, y encender el ordenador que aguardaba mi regreso.

Los domingos a partir de las nueve de la noche, son para mí, los blogs, Internet y la tele, todo ello junto en el salón, y mi maridín en el sofá de al lado. Juntos, pero no revueltos, cada uno a sus cosas. Mirándonos y diciéndonos algo de vez en cuando. Para ciertos momentos, también estar juntos así está muy bien. ;-)

He llegado a casa después de haber pasado cuatro días fuera, en la playita (no hacía excesivo calor, pero por dios, qué bien hemos estado). Era un viaje de ocio con pareja y amigos; la mayor parte del tiempo hemos estado sin parar de hacer cosas, pero por suerte, ha habido ciertos breaks durante el día en que he podido desconectar y pasar ratitos sola, frente al mar o leyendo una novela.


miércoles, 22 de mayo de 2013

¿Hacer caso a los consejos de los demás?

Diariamente todos damos y recibimos consejos. Nos guste o no, a todos nos encanta compartir nuestras experiencias e inculcar a los demás nuestras "perlitas" de sabiduría. Y cuando alguien nos llega y nos dice: "¿sabes, aquéllo que me dijiste hace tiempo...? Tenías razón", nuestro ego sube a límites insospechados.

Qué voy a decir yo, si este blog y tantos otros hablan sobre consejos de bodas y relaciones (y últimamente, consejos de todo tipo, que hace meses ya que aquí la temática se ha expandido mucho).




Llevo cierto tiempo pensando en esto de los consejos a los demás. Últimamente leo varios blogs sobre psicología, minimalismo, productividad, y en general way of living. Blogs en los que sus autores vierten diariamente una gran cantidad de reflexiones y consejos. Algunas veces sus enseñanzas o sus experiencias coinciden con las mías. En este caso, no hay lucha interna posible, me reafirmo en mis convicciones. Pero en otros casos, lo que proponen estos autores es radicalmente distinto a lo que estoy haciendo en esos momentos.

Y entonces me pregunto ¿Estoy haciendo algo mal? ¿Debería cambiar esto? ¿Debería pensar de otra forma?

sábado, 18 de mayo de 2013

Momentos de complicidad el día de la boda

Una de las mejores cosas de organizar una boda, son esos momentos cómplices y divertidos que se comparten con las personas que están a nuestro alrededor.

Creo que la mayoría de las personas que se han casado, recordarán con cariño esos ratitos pasados con su pareja en los que fantaseaban con su viaje de luna de miel, con su vida en común o con el día de la boda. O las horas invertidas en planear cada uno de los detalles del gran día: el ir a elegir las invitaciones, las alianzas o la búsqueda del fotógrafo de la boda. Por mi parte, recuerdo muy bien esos findes fríos del invierno en que mi pareja y yo nos preocupábamos de todos estos menesteres.

Pero aunque mis principales preocupaciones las compartí con mi pareja, también recuerdo de forma muy especial esos momentos de ilusión con amigas y compañeras que se casaban el mismo año que yo. No sólo compañeras físicas, sino también virtuales. Al fin y al cabo, yo era una de esas blogueras/foreras que se pasaba medio día en Internet intercambiando experiencias y consejos, y leyendo las opiniones de las demás.

Los preparativos son una etapa muy especial de las bodas, y nunca insistiré lo suficiente en lo importante que es compartirlos con las personas que nos rodean. Os sorprenderéis de lo agradable que resulta para otra persona acompañaros a elegir vuestras cositas de novia. A este respecto, recuerdo que cada vez que me llegaba un paquete a casa (pedí varias cositas de la boda por Internet) esperaba que estuviera mi hermana conmigo para abrirlo juntas. Me gustaba ver su cara de sorpresa, junto con la mía. Para mí, no era igual abrir los paquetes yo sola que con su compañía.

Y luego llegan las despedidas de soltero, y las fiestas, y por fin... el día de la boda. Y una vez más, ese día está salpicado de momentos especiales con amigos y familiares que asisten a nuestra boda y se ilusionan con nosotros. Algunos hechos y sentimientos que suceden ese día, lógicamente no se pueden prever. Pero en otros casos, creo que es posible "provocarlos" un poquito.

Por ejemplo, ¿por qué no, antes de salir de casa, invitar a tus mejores amigas y amigos, esos que están contigo en ese momento tan especial de "vestir a la novia o al novio" a una copita de champagne y brindar todos juntos? Creo que en esos momentos en que los novios suelen tener un ligero nerviosismo, nada mejor para aliviarlo que unas risas y un último brindis de soltero con los amigos. Ved las siguientes fotos, a mí me encantan.


bern wedding06 Bern wedding with Laura & Raphael

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