Una de las mejores cosas de organizar una boda, son esos momentos
cómplices y divertidos que se comparten con las personas que están a nuestro alrededor.
Creo que la mayoría de las personas que se han casado, recordarán con cariño esos ratitos pasados con su pareja en los que
fantaseaban con su viaje de luna de miel, con su vida en común o con el día de la boda. O las horas invertidas en planear cada uno de los detalles del gran día: el ir a elegir las invitaciones, las alianzas o la búsqueda del fotógrafo de la boda. Por mi parte, recuerdo muy bien esos findes fríos del invierno en que mi pareja y yo nos preocupábamos de todos estos menesteres.
Pero aunque mis principales preocupaciones las compartí con mi pareja, también recuerdo de forma muy especial esos momentos de ilusión con
amigas y compañeras que se casaban el mismo año que yo. No sólo compañeras físicas, sino también virtuales. Al fin y al cabo, yo era una de esas blogueras/foreras que se pasaba medio día en Internet intercambiando experiencias y consejos, y leyendo las opiniones de las demás.
Los preparativos son una etapa muy especial de las bodas, y nunca insistiré lo suficiente en
lo importante que es compartirlos con las personas que nos rodean. Os sorprenderéis de lo agradable que resulta para otra persona acompañaros a elegir vuestras cositas de novia. A este respecto, recuerdo que cada vez que me llegaba un paquete a casa (pedí varias cositas de la boda por Internet)
esperaba que estuviera mi hermana conmigo para abrirlo juntas. Me gustaba ver su cara de sorpresa, junto con la mía. Para mí, no era igual abrir los paquetes yo sola que con su compañía.
Y luego llegan las despedidas de soltero, y las fiestas, y por fin... el día de la boda. Y una vez más, ese día está salpicado de
momentos especiales con amigos y familiares que asisten a nuestra boda y se ilusionan con nosotros. Algunos hechos y sentimientos que suceden ese día, lógicamente no se pueden prever. Pero en otros casos, creo que es posible "provocarlos" un poquito.
Por ejemplo, ¿por qué no, antes de salir de casa, invitar a tus mejores amigas y amigos, esos que están contigo en ese momento tan especial de "vestir a la novia o al novio"
a una copita de champagne y brindar todos juntos? Creo que en esos momentos en que los novios suelen tener un ligero nerviosismo, nada mejor para aliviarlo que unas risas y un último brindis de soltero con los amigos. Ved las siguientes fotos, a mí me encantan.