domingo, 18 de noviembre de 2012

Celebrar los "aniver-meses"

Dentro de unos días haremos siete meses de casados. Mi primera sensación cuando lo pienso es: ¡¡¡uuuuoooooo!!! ¡¡Pero qué rápido se pasa el tiempo, no puede serrrr!! ¡¡Más de medio año ya!!

Y es que sí, es verdad, siempre tenemos la sensación de que el tiempo se pasa rápido, pero no sólo las recién casadas o las novias (que un día les quedan seis meses para su boda, y cuando se dan cuenta ya sólo restan unos días ¿no os ha pasado?), sino para todo el mundo en general. Hace ya casi siete meses que nos casamos, más de un año desde que comencé con esta etapa del blog y la preparación de la boda y me digo: ¿qué ha sido de todo este tiempo? ¿De verdad hace tanto? Y aunque este podría ser un post para reflexionar sobre el paso del tiempo, la necesidad de aprovechar los días, y la nostalgia de los días pasados, no va por ahí mi idea de hoy.

bride wearing lace head wrap

Lo que os quiero plantear a las casadas (y también a las que estáis a punto de hacerlo, porque ya os tocará) es... ¿¿celebráis los "aniver-meses"??

Supongo que nadie se plantea que el aniversario de la boda es una fecha importante y especial, como puede serlo el aniversario de novios. De hecho, los distintos aniversarios reciben distintos nombres (algunos ciertamente cursis, la verdad): bodas de papel, bodas de algodón, bolas de plata, bolas de oro, etcétera etcétera. Al margen de que algunas personas piensen que celebrar en fechas concretas es frívolo y tópico, que se puede celebrar cada día de la vida (planteamiento al que no le falta parte de razón), yo me digo que realmente las personas necesitamos rituales, fechas concretas, puntos significativos del calendario. Por eso nos casamos, necesitamos un ceremonial público y compartido antes de comenzar lo que prevemos que será una nueva vida. Nos gusta aderezar los tránsitos cotidianos (un noviazgo, una boda, una graduación, un cambio de trabajo, el nacimiento de un hijo) con un ritual bonito, profundo, que nos guste, que podamos recordar. Y que asociemos a un día específico del calendario: el veintitantos de abril de 2.012 por ejemplo.

Y al igual que ocurre con nuestro cumpleaños (día especial por excelencia, celebramos ni más ni menos que hemos nacido y comenzado nuestra andadura por la vida), nos gusta saber que hay un día en el calendario que nos recordará nuestro compromiso: el aniversario de boda.



La verdad que lo que "mola" de haber celebrado una boda, entre otras muchas cosas, es saber que tienes un día más dentro de los especiales del año que antes no existía. Un día que será significativo para ti y para tu pareja. Un día compartido. El cumpleaños es individual, pero un aniversario de boda... es precisamente un recordatorio de la unión de dos personas. Además, una unión que no sólo es emotiva (como un aniversario de novios, o "la primera vez que hablamos" o "la primera vez que nos besamos") ¡sino que está registrada legalmente! Y por supuesto, está inscrita en las alianzas de boda, en los regalitos del día B y en varios sitios más.

Es decir, creo que tener un día significativo más en el calendario, un día que de hecho no es sólo para uno sino de la pareja, es algo guay :) Es tener una nueva excusa de hacer una fiesta, una actividad romántica o simplemente levantarte ese día y decir: "pues hace x años, este día me casé, qué cosas..."

poppy field bridal session

Pero como nosotros aún no hemos cumplido nuestro primer aniversario, algunos de estos meses de recién casados hemos decidido darnos un pequeño homenaje especial. Nada del otro mundo: salir a comer fuera (menús de 10 euros que cualquier trabajador puede permitirse), comprar una botellita de vino, o simplemente pasar la noche juntitos y a gusto. Cuando lo cuento, mis amigas me dicen que eso ya es "demasiado", que celebrar los aniver-meses roza un poco la cursilería. También me dicen que cuando voy a dejar de decir que soy "recién casada", que no podré pasar la vida en ese estado :)

Y yo respondo muy razonadamente que hasta que no llegue el año, mi primer aniversario, voy a hacer las dos cosas:
     a) decir que soy recién casada (joer, ¡si parece que fue ayer!) y
     b) celebrar todos los meses el día de mi boda. Porque quiero, me apetece, y porque siento que un recordatorio o un motivo de celebración no hace daño. Al contrario, creo que a las personas nos vienen bien esos recordatorios, esas oportunidades no para hacer algo forzosamente (si algún mes no se puede, no se puede) pero sí al menos para plantearnos hacerlo.

bride laughing


Y más si es en una fecha que es secretamente especial para la pareja. Me explico: si sales a cenar con tu pareja el día de San Valentín, incluso si no lo haces por celebrar ese día sino porque te apetece, todo el mundo achacará que queréis celebrar "vuestro amor". Si yo me voy con mi marido a cenar o a comer el día de nuestro aniversario, o le compro un regalito, o nos vamos de fin de semana, digamos que nadie tiene por qué saber lo que celebramos. Es un secreto entre nosotros dos. Y ese punto cómplice e íntimo me encanta.

Nadie me va a felicitar cuando llegue al trabajo el día de mi aniversario, las personas conque me cruzo no tienen por qué saber o recordar que ese día es importante para mí. Pero sé que cuando llegue a casa, habrá una persona que me mirará y estará pensando lo mismo que yo y que me dirá: felicidades, hoy es nuestro día. Creo que a veces simplemente basta eso, un simple "felicidades" o "enhorabuena" o "¿te acuerdas...?". Una complicidad compartida. Un motivo de celebración que no es de uno más que de otro, sino de los dos por igual. Y luego, si hay algún regalito, alguna cenita o algún plan romántico, mejor que mejor. :-)

Así que desde aquí os animo a celebrar o al menos recordar los aniver-meses. Hasta que se cumpla un año de la boda y se pueda celebrar cada aniversario, ¿no son una buena alternativa? ¡Besos y feliz semana!


bride wearing floral wreath

Todas las imágenes de esta novia preciosa (y con un puntito nostálgico) via Green Wedding shoes

jueves, 1 de noviembre de 2012

De qué sirve una boda de ensueño si...

a los pocos meses, o al año, o a los dos años, o cuando sea, los marido-mujer que iban a ser eternos, ponen un punto y final a su relación.

Veréis, creo que desde que me casé vivo con este miedo, y supongo que a muchas de las recién casadas os pasará lo mismo. Cuando una ve las estadísticas de divorcio que hay en nuestro país (y ojo, quiero aclarar antes de nada que estoy mucho más de acuerdo con una separación que con atraparse en una relación muerta y tediosa) aparte de desanimarse un poco, se pregunta: ¿estoy segura de querer celebrar una boda? ¿estoy segura de querer prometerme amor eterno con decenas o cientos de personas presentes, con vestido blanco y banquete, con música y flores? Creo que si tienes un blog público, la presión aún es mayor: ¿estoy segura de querer compartir los preparativos de mi boda, mes a mes, y mi fantástico día B, y mi luna de miel, y mis preciosas reflexiones de recién casados, para luego dar la fría noticia meses después de que todo ha acabado?

Como os decía, las estadísticas para las parejas recién casadas no son nada halagüeñas (creo que las separaciones tras el matrimonio andan en un 70%), y seguro que todos hemos conocido relaciones que parecían maravillosas y duraderas y que no han terminado bien (que si quien se queda con el piso, que si has causado dolor a mí y a mi familia, que qué pasa con los niños, que no puedo creer que con lo que hemos luchado esto se acabe, etc. etc). De hecho, y que levante la mano la primera a la que no le ha pasado, mucha gente cuando le cuentas que te casas reacciona con un cínico: "¿sííii? ¿estáis seguros? Pero si hoy en día todo el mundo se divorcia... ¿para qué queréis montar ese circo?" Es una respuesta cínica, sí, pero tristemente real. Y tiene parte de razón: ¿no es acaso exagerado todo lo que "se monta" con la boda, para que luego el matrimonio no dure ni siquiera un año?


viernes, 26 de octubre de 2012

Hablemos de Grey... y sus 50 sombras

Ya sé que este no es un blog de literatura (ni de lejos, vamos), pero aunque una al principio abre un blog específico para hablar solamente de un tema (bodas), poco a poco empieza a incorporar temas personales, después alguna pequeña anotación sobre la actualidad más actual, y al final acaba amoldando el blog un poco a sus gustos y se permite escribir "de lo que le apetece".

Hoy me gustaría hablar un poquito de un libro que ha sacudido las redes sociales, los blogs y las mujeres en general (al menos eso se dice), pero más que eso, de cómo llegó el libro a mis manos, y así contaros un poquito de mi día a día, de mis gustos y de mí. O sea, ego-post a más no poder :-)

domingo, 21 de octubre de 2012

Beauty session

Ummm... qué a gustito estoy... ;-)

Los domingos son días perezosos. Y creo que esta es una de sus mayores virtudes: nos consentimos a nosotros mismos períodos de relajación y "no hacer nada" que nos escandalizarían otro día cualquiera de la semana. Sí, quizás hagamos alguna que otra tarea doméstica que no nos ha dado tiempo a acabar durante la semana. Probablemente cojamos ese asunto pendiente para finalizarlo (por ejemplo, acabar ese album digital de fotos con el que llevamos siglos, colgar esos cuadros que llevan semanas apilados, coserle los botones a esa camisa que lleva días sin ellos). Pero en general, los domingos nos damos licencias extra. Nos levantamos tarde. Vagueamos por casa. Nos vamos de cañas. Vemos la peli de por la tarde. Comemos un dulce prohibitivo. Y... ¿por qué no? Aprovechando que hay que empezar con buena cara la semana nos damos una beauty session casera.

lunes, 1 de octubre de 2012

Zapatos de encaje increíbles

Estos días he vuelto a la que fue una de las tiendas on-line de inspiración para mi boda, etsy, por un lado para echar un vistacito (en fin, para entretenerme, ya sabéis que los escaparates virtuales son una maravillosa forma de perder el tiempo) y por otro porque iba buscando algunas botas con un aire un poco bohemio y diferente... No las he encontrado, porque la mayoría no son de mi número ni de lejos (estas americanas que deben calzar más de un 39-40 todas).


Mientras miraba estas botas mezcla de estilos country-bohemio-folk, me tropecé con esto (que no sé que tendrán que ver estos botines con lo que yo estaba buscando, pero etsy me lo puso en la ventana de búsquedas, ¿sabrá que soy una ex-novia apasionada por los zapatos de novia?):



en Etsy via kaartist

martes, 25 de septiembre de 2012

Lo esencial es invisible a los ojos

Con esta frase del Principito empiezo una nueva entrada, robándole algo de tiempo a tantas obligaciones que tengo últimamente (ya comenté en el último post que ando "liada, liada, liada" y no precisamente viendo vestidos de novia y artículos bodiles como hace un año).

La verdad que esta frase ha sido pura inspiración. Esta mañana, mientras miraba algún que otro blog de moda y decoración que sigo últimamente (y es que mientras me tomo el café mañanero me gusta darme el caprichillo de bloguear un poco) la frase me vino a la cabeza, súbitamente: lo esencial no se ve. He estado rumiando la idea todo el día y ahora que saco un ratito me gustaría plasmarla por escrito. Pienso que la apariencia y la belleza exterior obviamente ayudan, y son positivas. Pero no pueden hacer nada si no hay un buen fondo.

 

sábado, 8 de septiembre de 2012

Liada, liada, liada

Bueno, pues ¡ya estamos en septiembre! Aunque durante el mes de agosto he seguido trabajando, porque las vacaciones las tuve allá por julio (tan lejos me parece ahora que ni me acuerdo), estas semanas de atrás, con los calores, los planes varios y eso de que casi todo el mundo está de vacaciones, me he tomado el trabajo relativamente relajado...

Ahora empiezo a ponerme las pilas, pero lejos de entristecerme, creo que me motiva. Primero, porque ya no soy la única que estoy trabajando el mes de agosto (¡ja!, lo sé, soy mala, pero mal de muchos...). Segundo, porque ya no hace tanto calorrrrr, que está muy bien para las noches de juerga y los días de piscina, pero para trabajar sin aire acondicionado sólo con un mísero ventilador, pues no. Y tercero, porque creo que la mayoría de nosotros seguimos interiorizando el calendario escolar, y septiembre nos recuerda a estrenar cosas (reconozco que me gustaba la vuelta al cole porque ¡nos compraban tantas cosas bonitas!) a cambios deseables, a nuevos retos...

Septiembre me entristece y me motiva a la vez; este año como lo estaba deseando pues más lo segundo que lo primero. Además, es mi primer septiembre en compañía de mi maridorrrr, lo cual lo hace mucho mucho más apetecible. Si os digo un secreto, estaba deseando que llegaran los primeros fríos por la noche para poder acurrucarme junto a él, porque en verano con todo el calor, no me lo permite.

Para las casadas, o las no-novias, septiembre es un mes de proyectos fundamentalmente laborales, y seguro que también en el hogar (ya sabéis, cambio de armarios, limpieza profunda, planteamiento de reformas en casa) pero para las novias... ¡septiembre es todo un comienzo!



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