miércoles, 23 de noviembre de 2011

Intromisiones de los padres en la boda ¿hasta dónde?

Mi post de hoy es menos positivo que de costumbre, y desde luego, está alejado del glamour y el diseño o decoración de las bodas.

Trata sobre nuestros padres (los de los novios) ¿hasta dónde tienen que aportar su "granito de arena" para la organización de la boda"

Esta claro que una boda es fundamentalmente de la pareja, pero también es cierto que vivimos en sociedad y que, en mayor o menor medida, estamos sujetos a lazos familiares. En nuestro caso, nuestra familia se ha "opuesto ligeramente" en ocasiones a cosas como el lugar de la celebración, la fecha, el tipo de menú, lo que queríamos gastarnos, o nuestra elección de la música de la boda. Para esas cosas, nosotros lo teníamos claro: la boda es nuestra, y como tal, somos los que tenemos que decidir este tipo de cosas.

Y de hecho, aunque al principio hubo ligeros enfrentamientos por este hecho, todo finalmente ha quedado solventado de forma agradable. Es más, que ahora nuestros padres están encantados con todo lo que vamos haciendo... (si es que a veces a los padres les cuesta asimilar cosas "un poco novedosas").

Pero en cuanto al tema de los invitados, toda esta polémica aún no se ha resuelto... ¿hasta dónde deben involucrarse los padres? ¿Hay que invitar a todos los tíos y primos de nuestros progenitores? ¿A cuántos de sus amigos? ¿A nadie, sólo a nuestra familia directa? ¿Merece la pena causar un conflicto familiar en un pueblo por no invitar a este o cual primo aunque no lo conocemos casi nada? Ufff... pues ahí estamos.


Este punto nos está costando bastante a mi novio y a mí, incluso diría que nos está desgastando... Después de largas conversaciones con nuestras familias, todos habíamos acordado una lista final de invitados. Por mi parte y la de mi novio, no hemos puesto problema a invitar a parientes y amigos de nuestros padres, entendemos que la boda les hace ilusión y queremos que estén a gusto con sus invitados ellos también. Pero una cosa es invitar a los familiares conque tus padres tienen relación aunque tú los hayas visto tres veces en tu vida (hasta aquí, ok) y otra muy distinta invitar a los familiares con los que tus padres no tienen relación y a los que pretenden enviar la invitación de tu boda "por no quedar mal", pero que en el fondo no quieren que vengan (palabras textuales: les damos la invitación por protocolo, si sabemos que no van a venir, y no nos importa). En este punto nosotros no habíamos querido ceder.

Pero... hace un rato me llaman mis padres y me piden un nuevo cambio...  Parece ser que se impone los criterios sociales de "invitar a todo el mundo" suponiendo que el 50% de los invitados decidirá no ir (suponiendo, vaya si aparecen). Lo peor es que ya tenemos las invitaciones en envío... Y aparte, que no me apetece cambiar a última hora la lista de invitados de mi-nuestra boda.


La verdad, siempre he pensado que prefiero transigir en algunas cosas para no causar dramas en la familia, pero hay ocasiones en que me dan ganas de escaparme a solas con mi novio y casarnos a escondidas, rápido y sencillo. No obstante, sé que al final me arrepentiría...

Pues eso, escribo este post en parte para desahogarme y en parte para repetirme a mí misma el "mantra principal" de la organización de bodas:
     que la boda es nuestra,
     que podemos ceder hasta cierto punto a ciertos deseos de nuestra familia,
     y que aceptamos sugerencias o consejos, incluso ciertas peticiones, pero...
       NO IMPOSICIONES.

Bueno, ya veremos cómo se va solucionando el tema invitados, ¿alguien más ha tenido problemas con este tipo de cosas, o somos los únicos en el universo?

12 comentarios:

  1. 100% de acuerdo si la boda la pagas tú. Ahora, si la pagan los padres, seguramente habría que transigir con sus peticiones y/o aportaciones.

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  2. pues yo pagué mi boda, pero tuve q consentir q tanto mis padres como suegros invitaran a gente / familia q para mi no pintaba nada... todo por no quedar mal, familia q ni mi marido veia hacia años y q x supuesto a mi no me conocian o al revés.. todo por ser en un pueblo. si por mi hubiera sido la lista de invitados hubiese sido la mitad, menos mal q muchos dijeron q no... xq vamos...

    besos

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  3. La boda la pagamos nosotros, aunque nuestros padres nos regalan los trajes de novio y supongo que aportarán su granito de arena al banquete... Pero vamos, que yo voy a transigir que inviten a esos primos y tíos que no conozco bien, pero ¿¿y a los que ni ellos mismos se llevan bien?? No sé, aún estoy de negociaciones con mis padres, si todo eso va a derivar en un terrible drama familiar sin solución, pues bueno, cederemos... En fin, zurmi, que yo tb soy de un pueblo y sé de lo que hablas... :)

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  4. Ayyy! Cómo me suenan estas reflexiones! Me casé hace un par de meses y tuve la misma discusión con la familia... Lo de que al final el 50% no vienen, no me convence: Y si al final vienen y tienes tu boda llena de gente con la que no tienes confianza o que no te cae bien?
    En mi caso (que, de paso aclaro que también soy de pueblo!), lo que le dije a mis padres es: "si tal o cual persona no pudiera venir a la boda, quedarías con él/ella a tomar un café, enseñarle las fotos y darle el detalle? Si la respuesta es NO, para qué le vamos a invitar a la boda??".
    La verdad es que se hace un poco duro discutir con la familia por estas cosas, pero yo estoy muy contenta de haber afrontado el tema en su día, porque finalmente mis padres me terminaron dando la razón, y finalmente eliminaron de la lista a parte de los compromisos no deseados de los que hablas.
    Con independencia de quién pague la boda (mis padres insistían en que ellos pagarían el cubierto de los "conflictivos" si finalmente venían), es un día para disfrutar y sentirte a gusto rodeada de la gente que más te importa. Yo, en mi caso, no invité a algunos amigos o compañeros de trabajo por no hacer una boda que se fuera de madre, así que no estuve dispuesta a incluir a gente a la que ni yo ni mis padres teníamos realmente cariño...
    Aprovecho para felicitarte por el blog y... mucha suerte con las negociaciones!!

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  5. ¡Marta, qué alegría me hace tu comentario! Es que vamos, veo que muchas estáis en mi misma situación. Tú dices: "Lo de que al final el 50% no vienen, no me convence: Y si al final vienen y tienes tu boda llena de gente con la que no tienes confianza o que no te cae bien?" jajaja, ESTA ES LA MISMA RESPUESTA DE MIS PADRES: pero hija, si no van a venir... y yo les digo, pues si no van a venir, para qué les invitamos? Pero es que lo peor es SI VIENEN y tengo la boda repleta de gente que ni me va ni me viene... Un besote y mil gracias por tus felicitaciones; agradecería mucho cualquier aportación extra de mujer recien casada! ;)

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  6. Hola, acabo de descubrir tu blog...y me he sentido identificada 100% en el tema invitados! Qué cruz! nosotros nos casamos el año que viene, y todavía no tengo la lista de invitados de parte de mis suegros, todavía no saben a quien invitar ...uff...este tema va a acabar conmigo.

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  7. Hola María! Tranquila que verás cómo tus suegros se acabarán decidiendo de un momento a otro! Ante todo, tu novio y tú manteneos firmes en las decisiones importantes, y los invitados es una de ellas... Ceded solamente si el hecho de no invitar a alguien va a causar un drama familiar, en ese caso, pues es mejor tomárselo con filosofía y darle la invitación. ¿Cuándo te casas?

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  8. Si, habrá que tomarselo con filosofía!! Me caso el 20 de octubre, si, queda muchísimo.

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  9. Bueno, muchísimo no!! Eso es para las que se casan en 2013 y cosas así ;) De verdad, no te agobies tan pronto, y un consejo: si vas a sufrir por esto, deja a tus suegros que elijan. Nosotros lo hicimos así con nuestros padres, que tienen una familia que ni los reyes de grande, les dejamos el verano para que pensaran a quien invitar y a quien no, y una vez nos dieron el número, encargamos las invi. No nos metimos en ese momento pq pasábamos de líos e historias. Eso sí, cuando mi madre me llamó ayer con el cambio de idea, grrrrrr, le dije que no. Ya estaba decidido, y las invi en camino. Así que a las malas, dejad en principio que vuestros padres elijan, y todos contentos.

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  10. Pues yo me pensaba que iba a tener mucha complicación en este tema y me lo han puesto muy fácil. Yo tengo familia en Andalucía pero son hermanos y sobrinos de mis abuelos a sus hermanos no me importaba invitarlos pero a los hijos si, porque no les conozco. Y mi madre me ha dicho que invite a quien yo quiera y los padres de mi chico lo mismo.
    Voy a invitar a la gente que coincidimos en cumpleaños, navidades y celebraciones cotidianas. Y la gente que convivo más o menos con ella.

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  11. Pues si tus padres ni tus suegros te han puesto problemas, entonces perfecto! Invita a quien te apetezca que esté ese día, simplemente, lo veas más o menos, lo conozcas más o menos tiempo.

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  12. Rebeca: qué afortunada.
    Yo por mi familia no tengo problema. Pero sí por la familia de mi novio. Quieren invitar a mucha gente que ni contacto ... ni siquiera hablan de ellos ni los nombran de vez en cuando. Así que en la lucha porque son muy autoritarios con el nene. No se hacen la idea que ya creció.
    Y a todo esto nosotros nos pagamos la fiesta ... así que enojadísima.
    Y muy metiches en todo lo que pueden. Opinan de todo sin que se les consulte, y no con buena onda justamente.

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